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De Camerún a Campeón de NBA: Pascal Siakam

TEXTO: ORLANDO MAYORGA

Pascal Siakam, también conocido como “Spicy P”, cumplió 26 años. En sólo 10 años que lleva jugando al baloncesto, el año pasado se convirtió en campeón de la NBA con los Raptors de Toronto en unas Finales en las que Siakam oficialmente tomó el escenario principal. Este año, a pesar de que los Raptors perdieran a Kawhi Leonard durante el verano, el equipo se estuvo manteniendo entre los mejores de la Conferencia del Este hasta que la pandemia interrumpiera la temporada. Siakam sería una de las razones principales de la exitosa campaña. Y precisamente es el tema aquí, Siakam se ha convertido en una verdadera estrella de la liga durante el último año, y hay que recordar que apenas han pasado unos diez años desde que empezó a jugar baloncesto. Con sus 26 años de edad recientemente cumplidos, Siakam, en realidad, es bastante joven, sigue aprendiendo, evolucionando y todo indica que tendrá una carrera ascendente y bastante larga.

Imagen vía Pascal Siakam

Pascal nació en Douala, Camerún, es el menor de cuatro hermanos y siempre le gustó jugar futbol. Su papá, Tachamo Bosco Siakam, le metería la idea de jugar basquetbol, deporte que en realidad ni le interesaba a Pascal. De hecho, sus planes eran lejanos al deporte. Quería convertirse en sacerdote, y desde los once años de edad estaba inscrito en el Seminario St. Andrews en la ciudad de Bafia.

La adolescencia le cambiaría la perspectiva, y a los quince años de edad, Pascal abandonaría la idea de convertirse en sacerdote. La edad de la rebeldía cobraría vida, al menos era lo que contaban sus hermanos, ya que no quería hacer nada más que estar con sus amigos. La inquietud de la edad, la importancia de crear un círculo social y encajar en un grupo terminaría en un paso importante para su futuro, pues sería siguiendo a sus amigos que lo llevó a un campamento de basquetbol que se realizaba cada año. Siakam terminaba en el campamento anual del jugador de la NBA, Luc Richard Mbah a Moute, quien de inmediato se daría cuenta de la destreza de Pascal, a pesar de que realmente no tenía técnica de basquetbol. Siakam se movía con fluidez y tenía un atletismo nato, buena altura, buen salto y rapidez. Pero no había jugado el deporte.

Bajo la guía de Luc Mbah, llamarían a Siakam para formar parte del campamento Baloncesto Sin Fronteras (Basketball Without Borders), un campamento que junta a los mejores prospectos del Sur de África. En ese momento, era claro que Pascal entendía que tenía un talento importante, y de pensar en ser sacerdote, pasó rápidamente a tener un objetivo renovado, el de llegar a la NBA. Estar rodeado de otros jóvenes talentosos, con la misma energía y motivación, estar guiados por mentores y entrenadores experimentados, reforzaba la meta. Pascal se empapaba de basquetbol y se enamoraba del juego.

Imágenes vía NBA África

La combinación de talento de Pascal con el respaldo de Luc Mbah para confirmar su legitimidad como jugador, además de los contactos de su papá, Tachamo Siakam, quien fuera el alcalde del pueblo Makénéné en Camerún, el primer paso sería buscarle una beca deportiva en los EUA. Es ahí donde las puertas realmente se le abrirían, tendría un enfoque más preciso al deporte y estaría rodeado de la cultura ideal para un talento como Siakam.

El primer paso se concretaba cuando “Spicy P” conseguía una beca en la preparatoria God’s Academy, y de Douala, Camerún, Siakam terminaría en Lewisville, Texas. Todo se acomodaba, pero la realidad es más complicada que eso. Siakam rápidamente se encontraría con los primeros obstáculos, y los que suelen ser más complicados: psicología y emocionalidad. Pareciera que de un día para otro, el mundo de Pascal se volteaba por completo. Aún en su adolescencia, Siakam estaba literalmente a un océano de distancia de su casa, su familia, su cultura, su gente, y se encontraba enfrentando el choque cultura mientras marcaba su primera vez en los Estados Unidos. Además, Siakam era un atleta nato, pero el basquetbol aún era completamente nuevo para él, y en una escuela en dónde  todos los jugadores eran más habilidosos que él.

Dicen que hay atletas talentosos y hay atletas disciplinados; cuando un atleta tiene ambas características, cosas grandes vendrán. Era el caso de Siakam. Estaba atrasado en el entendimiento del juego y la técnica en comparación a sus compañeros. Pero lo que le daría esa diferencia sería constancia, horas de entrega y ética de trabajo.

A pesar de una combinación extraordinaria de talento, disciplina y ética de trabajo, la realidad es que Pascal Siakam estaba en el país donde más basquetbol se juega, donde talentos natos nacen todos los días y miles de entrenadores los preparan dentro de una de las culturas deportivas más desarrolladas del mundo. Siakam no se convertía en un prospecto importante para las universidades de renombre, pero sí era lo suficientemente llamativo para terminar jugando en la División I de la NCAA para los Aggies de la Universidad del Estado de Nuevo México.

Imagen vía New Mexico State University

El segundo paso se concretaba. Siakam seguía en camino a su objetivo, empacaba sus maletas, se mudaba a Nuevo México, y comenzaba el siguiente capítulo. Pero Siakam seguía a un océano de distancia de su familia, y no pudo haber recibido una peor noticia que el fallecimiento de su padre. Un accidente automovilístico cambiaría la realidad de Siakam y toda su familia. En las propias palabras de Pascal Siakam, una noche antes de su muerte, su papá lo llamó, pero él no pudo contestarle. A la mañana siguiente, Pascal intentaría llamarlo, pero no tendría éxito y recibiría la noticia.

Con todas las complicaciones, el camino seguía claro, Pascal seguía de pie, trabajando, y con incluso una motivación agregada, cumpliendo el deseo que tenía su papá de ver a uno de sus hijos jugar en la NBA. Como jugador universitario, Siakam seguía siendo un proyecto en desarrollo, aprendiendo cada día, trabajando bases pero en un nivel de competencia elevado.

Aún así, en su primera temporada con los Aggies, Siakam entregaba números respetables, promediando 12.8 puntos por partido, además de 7.7 rebotes y 1.3 asistencias. En su segunda temporada, Pascal daba un salto importante en su desarrollo, tomando control de partidos y terminaba viendo cómo daba frutos todo su sacrificio, disciplina y trabajo. Siakam promediaba 20.3 puntos por partido con 11.6 rebotes, 1.7 asistencias y 2.2 robos.

Siakam mostraba consistencia, estadísticas sólidas, y todo eso, aun siendo un talento en desarrollo. Los Raptors entendían el valor y el riesgo que implicaba nombrar a Siakam en el Draft de la NBA del 2016, y su presidente de operaciones, Masai Ujiri, nombraba a Pascal en la selección número 27 del Draft.

Imagen vía Pascal Siakam

Siakam se convertía en la figura más reciente de la nueva generación de basquetbolistas africanos. Cumplía el siguiente paso, y el objetivo que se había puesto de adolescente: llegar a la NBA. Pero en realidad no había pasado mucho tiempo desde que Siakam pisaba esa cancha de basquetbol en un campamento anual en África. Parecía demasiado rápido. En un lapso de tan solo cinco años, Siakam pasaría de dejar la escuela para sacerdote y no saber nada de baloncesto a ser seleccionado por la mejor liga del mundo.

Era evidente que Siakam, así como en la preparatoria y en la universidad, seguía siendo un proyecto en desarrollo. La competencia de la NBA es el máximo nivel, y en sus primeras dos temporadas, tuvo números discretos. Como novato, promedió 5.7 puntos por partido con 3.9 rebotes y 1.1 asistencias.

El tercer año de Siakam en la NBA, pasaría algo que tal vez le daría ese impulso a su carrera, la directiva de los Raptors, cambiarían a uno de sus mejores jugadores, Demar DeRozan, por un jugador que sus últimos dos años se la pasaría en la banca por lesiones, Kawhi Leonard. El cambio generó que los esquemas defensivos y ofensivos del equipo se modificara, y Pascal saldría beneficiado, encontrándose en una mejor posición para sobresalir.

Es una locura pensar que “Spicy P” llegó a la escena mayor del baloncesto y solo le llevó siete años jugando basquetbol para pasar de ese campamento lleno de adolescentes africanos con sueños, a terminar en EUA, conseguir beca a una universidad de primera división, ser elegido por un equipo de la NBA, y terminar alzando el trofeo del Jugador que Más Mejoró (Most Improved Player) y ser campeón de la NBA.

Con la temporada interrumpida, Pascal Siakam, recién cumplidos sus 26 años de edad, y a ocho años de haber comenzado a jugar basquetbol, ya se convertía en el rostro principal de los Raptors, y se perfilaba para ganar por segundo año consecutivo el premio al jugador que más mejoró, de lograrlo, se convertiría en el primer jugador en repetir este premio. Con el regreso de la NBA, en su ya conocida burbuja, los Raptos y Pascal Siakam retomaron la misma forma que tenían, demostrando un juego en equipo pulido, y esquemas defensivas y ofensivas altamente elaboradas.

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