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El Gran 21: Tim Duncan

TEXTO: SERGIO MELÉNDEZ

 

Tim Duncan es el mejor delantero de poder en la historia de la NBA. Ya no hay jugadores en la liga como él, un tipo que nos demostró a lo largo de diecinueve años de trayectoria lo que es el amor por una camiseta, en su caso, la de los Spurs de San Antonio. ¿Qué otro debería estar como el número en la historia de los delanteros de poder? Sólo veo a Duncan liderando la lista. Desde las meras estadísticas, sus reconocimientos personales, su triunfos en equipo y su capacidad de de ser una gran estrella sin “comportarse” como una, sin sentirse más que otro, entendiendo el sentido real del basquetbol, y que es un juego en equipo.

 

Arte por Joe Hamilton

 

Hablando de equipo, en en estas épocas, es muy difícil que una gran estrella se mantenga muchos años vistiendo la misma camiseta del equipo que lo fichó originalmente. Las razones son variadas, pero si vemos las carreras de Shaquille O’Neal, LeBron James o Kevin Durant, tres de los jugadores más dominantes que ha visto la NBA, cada uno cambió (y sigue cambiando) de equipo.

 

¿Cuántos equipos no habrán querido a Duncan en su equipo? De haber probado las aguas como agente libre, no cabe duda que las ofertas multimillonarias le habrían llegado. El dinero tienta a los atletas y Duncan ni volteó la mirada. Fiel a la camiseta, sí, pero Duncan también consideraba lo que muchos ni toman en cuenta, algo importante que de alguna manera también influye en tu carrera: la afición. Duncan siempre mostró respeto y agradecimiento a la franquicia, a San Antonio como ciudad, y por supuesto, a los seguidores de los Spurs.

 

Como muestra de ello, antes de iniciar la campaña 2012-13, incluso decidió sacrificar parte de su sueldo para quedarse en San Antonio y que el equipo pudiera contratar a Tiago Splitter, Danny Green y Kahwi Leonard. De nuevo, Duncan era más que un buen jugador, entendía la esencia del basquetbol y el significado de equipo. Ese año llegaron a las finales contra el súper equipo de Miami que contaba con LeBron James, Dwayne Wade, Chris Bosh, Ray Allen y un elenco más que completo. San Antonio perdería pero competiría hasta el séptimo partido. La temporada siguiente, sin embargo, la revancha de las finales se daba, Kahwi Leonard tomaría otro nivel y los Spurs quedarían campeones.

 

Antes de la llegada de Tim Duncan, Spurs parecía un equipo condenado al fracaso. Nunca pudieron dar ese gran paso hacia la grandeza pese a contar con dos de las grandes figuras de la NBA: George Gervin en los 80 y David Robinson en los 90.

 

La llegada de Duncan cambiaría el rostro de los Spurs en el mapa, y de qué manera lo hizo. En 1999 le dio el primer título de su historia a la franquicia y a partir de entonces los Spurs de San Antonio se han mantenido como un equipo contendiente al título. Como nota importante, también habría que mencionar la genialidad de Gregg Popovich quien tomó el papel de entrenador principal del equipo en 1996, y ha sido un constante en el éxito de San Antonio.

 

Regresando a Duncan, de su mano ganaron cuatro trofeos más después del título de 1999 – en 2003, 2005, 2007 y 2014 – y no sólo eso, le permitió a David Robinson irse de las duelas como campeón, algo que ya se veía difícil de conseguir. Como jugador, Duncan obtuvo todo reconocimiento posible: Novato del Año, Jugador Más Valioso de la Temporada (dos veces), Jugador Más Valioso de las Finales (tres veces) y del Juego de Estrellas, entre otros premios, y fue seleccionado nacional, consiguiendo medalla de bronce en Atenas 2004.

 

Era el jugador ideal para cualquier equipo de la NBA de cualquier era. Fue disciplinado, acataba las órdenes del entrenador Popovich, nunca se sintió más importante que otro jugador, nunca tuvo tintes de diva a pesar de ser una evidente estrella de la NBA, apoyó a sus compañeros, orientó a los más jóvenes, trabajó fuerte año con año y se mantuvo todo el tiempo en un nivel muy competitivo.

 

Fuera de la cancha, Duncan era muy serio, sonreía poco, hablaba poco, y aunque era parte del encanto que tenía, se podría señalar esa forma de ser como lo único que se lo podría “criticar”. Ser una estrella de la NBA y de un equipo campeón te vuelve una figura pública, y aunque se entiende su naturaleza y su gusto por manejar un perfil bajo, desaprovechó su posición para ser un embajador importante de la liga y de su equipo, voceando los valores de un individuo respetoso y leal.

 

Termino como arranqué: Tim Duncan es el mejor delantero de poder en la historia de la NBA. Nos preguntamos los lugares que ocupan grandes figuras como Julius Erving, Charles Barkley, Karl Malone, Kevin Garnett, Kevin McHale, James Worthy, Chris Bosh y muchos otros. No sabría el orden entre ellos en esa lista de los mejores delanteros de poder, es debatible, pero no cabe duda que todos estarían un peldaño debajo de él.

 

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