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El Malentendido: Kevin Durant

TEXTO: DJATMIKO WALUYO

 

“Kevin Durant ama jugar basquetbol, y la gente que cuestionó sobre si quería regresar a su equipo estaban mal. Él es una de las personas más malentendidas. Es un buen compañero, es una buena persona. Esto no es justo”. Esas fueron algunas de las palabras que, entre lágrimas, declaró Bob Meyers, el presidente de operaciones de baloncesto de los Warriors de Golden State, mientras atendía a los medios en una conferencia de prensa después del partido cinco de las Finales de la NBA. El partido lo ganó Golden State en Toronto, manteniendo la serie viva, pero gran parte de la narrativa fue la lesión de Kevin Durant. Después de sufrir una lesión de pantorrilla, Durant, con aprobación del equipo médico, decidió regresar sin tener una recuperación completa, y estaba demostrando lo importante que es su talento en un equipo repleto de estrellas. Pero después de doce minutos de juego, Durant cayó lesionado.

 

Imagen vía Kevin Durant

 

La descripción de “malentendido” lanzó un cuestionamiento a la comunidad de basquetbol. Durante las últimas tres temporadas, Kevin Durant representaba reacciones divididas después de que se uniera a los Warriors. Para muchos jugadores profesionales, representaba el tomar control de tu propia carrera porque es una muy corta. Y para la mayor parte de los jugadores que no gozan del talento único de Durant, muchos terminan siendo una estadística más para un dueño y una pieza de negociación para un gerente general. Para los críticos, Durant representó una cobardía deportiva, especialmente para alguien tan dominante como él. Tras la lesión de Durant, en un instante, la imagen del jugador cambió. Era imposible no sentir feo al verlo sentado sobre la cancha, tomándose su pierna derecha, y con una mirada un poco asustada. Durant mismo confirmó que había sufrido una ruptura en el tendón de Aquiles, una lesión extremadamente seria. Durant ha sido el tema de un sinnúmero de conversaciones, pero como lo subrayó Bob Meyers, Durant ha sido malentendido.

 

VERANO 2016

 

El término de la temporada 2015-16 marcó un giró en la carrera de Durant, no porque dejara de ser uno de los talentos más respetados de la NBA, si no porque se volvería uno de los más criticados. Jugando a lado de Russell Westbrook para formar una de las duplas más dinámicas de la NBA, Durant fue clave para llevar al Thunder de Oklahoma a un récord con 55 victorias esa temproada, y un pase a la postemporada. Vencerían a los Mavericks en la primera ronda, y estando abajo 1-2 ante los Spurs en la segunda fase, el Thunder remontaría para ganar la serie en seis partidos.

 

Imagen vía Wikimedia

 

Esto los llevaría a la famosa serie ante los Warriors de Golden State que habían establecido un nuevo récord de la NBA con 73 victorias en una temporada. Aún así, Durant y Westbrook lucían conectados durante toda la serie, guiando al equipo a tomar una ventaja de 3-1 sobre los Warriors. Era increíble ver cómo el equipo más dominante en la historia de la NBA estaba completamente agotado de respuestas, y Durant era una de las complicaciones claras. Enfrentando la eliminación, los Warriors regresaron a casa, ganaron y sobrevivieron. Era algo esperado, pero todavía a una victoria de pasar a las finales, el Thunder estaría frente a su ruidosa afición nuevamente, y el partido parecía correr en orden, pues mantenían una ventaja durante la mayor parte del juego.

 

Faltando cinco minutos, Klay Thompson enloquecía, los Warriors empezaron a cerrar espacios, creando seis balones perdidos para el Thunder que además terminaban el partido 1-5 en tiros de campo. Oklahoma City terminaba en silencio, boquiabiertos y con un colectivo roto. No había manera de consolar la ciudad. La serie se empataba pero había una sensación de que ya se había perdido. Golden State regresaba a casa, y en efecto, ganaba el partido siete, pasando a las finales para cerrar una remontada histórica.

 

Ese verano, Durant se volvía el agente libre más cotizado de la NBA. Cuando anunció que se uniría al mismo equipo que lo había eliminado de la postemporada y formar uno de los cuadros más talentosos en la historia de la NBA, el mundo del baloncesto explotó. Pocos entendían la decisión, y la mayor parte de las reacciones, tanto de la afición como de periodistas, criticaban el espíritu competitivo de Durant. Él era la pieza clave de un equipo de campeonato con el Thunder, pero sucumbió al reto de reformular y reforzar su propia casa para enfrentar a los Warriors nuevamente. Tomó lo que muchos describían como el camino más “sencillo”, y la decisión más “débil” de una figura tan talentosa como Durant.

 

A su vez, Durant declaró que era “por mucho las semanas más difíciles de mi vida profesional”, agregando que “también estoy en un punto de mi vida donde es igual de importante encontrar la oportunidad que alienta mi evolución como hombre: saliéndome de mi zona de confort a una nueva ciudad y comunidad, que me ofrece el potencial más grande para mi contribución y crecimiento personal”.

 

SERPIENTE

 

Sonaba algo irónico que unirse al equipo más talentoso de la NBA era salirse del confort, y las críticas llovieron. La figura de Durant se le refería como “serpiente” por millones de usuarios en las redes sociales, incluso simplemente utilizando un emoji del animal para hacer referencia al jugador. Y no sólo eran usuarios de redes sociales, analíticos y periodistas de la NBA constantemente cuestionaban la decisión. Por un lado, Oklahoma City era un gran lugar, el equipo estaba muy bien armado, tenía a otra superestrella a su lado, la franquicia es seria y organizada, y estaban a detalles finos de ser un equipo de campeonato. Por otro lado, si decidiera optar por buscar un nuevo equipo, ¿por qué unirte al más talentoso que te acaba de eliminar?

 

No ha sido sorpresa que los Warriors terminaban ganando dos campeonatos consecutivos. Durant sería nombrado el MVP de las Finales de la NBA en cada una de las ocaciones (2017, 2018). Entre las estrellas, Durant destaca. Pero nada de eso importaba. Se confirmaba que había tomado el camino sencillo. Muchos casualmente mencionaban que ya ni gracia tenía ver la NBA pues los Warriors lo ganarían todo, y así ha sido desde que Durant llegó a Golden State. Ahora el equipo está en las Finales de la NBA nuevamente, por quinta ocasión consecutiva.

 

Por sólo esta historia de unión con los Warriors, Durant ya era una figura semi odiada, y probablemente muy odiada para varios. Por si fuera poco, en el 2017, salió a la luz que Durant había estado utilizando cuentas en redes sociales utilizando otro nombre para defenderse a sí mismo ante las críticas. Todo le estaba saliendo mal a Durant en cuanto reputación, y referirse a él como “serpiente” ya se había normalizado, formando parte del lenguaje cotidiano entre la comunidad de basquetbol.

 

FINALES 2019

 

Los Raptors de Toronto están escribiendo su propia historia. Es la primera vez que los Raptors llegan a las Finales de la NBA, y todo Canadá está paralizada en el drama. Renovados con la llegada de Kawhi Leonard y otras piezas fundamentales como la contratación de Marc Gasol, Toronto ha lucido increíblemente bien organizado, jugando una defensa colectiva asfixiante, y con una energía sedienta por el título. Entre más complicado ha sido el rival en la postemporada – de Orlando a Filadelfia, de Filadelfia a Milwaukee y de Milwaukee a Golden State – el equipo de Toronto ha sido incluso más impresionante. Todo se acomodaba para que amanecieran campeones de la NBA cuando regresaron a Toronto con una ventaja de 3-1. Pero no fue así.

 

Golden State es una dinastía y no iba a desaparecer así de rápido. Sobretodo, vimos el regreso de Kevin Durant que renovó el espíritu del equipo y aunque saliera lesionado, había tenido un fabuloso inicio e inyectó una energía diferente al equipo para poder mantenerse con vida.

 

Aquí regresamos al tema de un malentendido, y de nombre Kevin Durant. Muchas cosas han pasado, como hemos revisado, para que el mundo del basquetbol contenga un mal sabor de boca cuando se habla de la carrera de Durant. Ese asterisco de “sí, es un gran jugador, pero…” es predominante en la conversación sobre él. Partido cinco de las Finales de la NBA: volvemos a la imagen de Durant tocando su pierna derecha, sentado sobre la cancha con una mirada preocupada. Agregamos la declaración de ser “una de las personas más malentendidas”, y de repente, en un instante, lo que Durant representa, y lo que se ha pensado de él dentro de la comunidad de basquetbol, se configuró de nuevo.

 

Empecemos con una cosa, Durant no tenía que regresar a jugar, pero lo hizo por muchas razones. Como lo dijo Bob Meyers, Durant ama jugar basquetbol, y quería estar ahí, sobre la cancha, en la serie más climática en la que todo jugador sueña estar, y en la que la mayoría ni llega cerca a tocar, las Finales de la NBA. Durant tenía una lesión seria, pero con todo su historial y reputación, se le cuestionaba su deseo real de jugar y regresar a competir. Además, Klay Thompson había sufrido una lesión y regresó, al igual que Kevon Looney. Pero incluso más allá de la presión de lo que los demás dicen, es probable que Durant genuinamente ansiaba por pisar la cancha nuevamente, más en un momento tan crítico como el estar a punto de perder la serie ante los Raptors.

 

 

A esta altura, no había mucho por demostrar. Durant, confirmado, era la estrella entre las estrellas. Los Warriors son un equipo groseramente talentoso, y aún más con la adición de DeMarcus Cousins. El equipo de los Warriors es impresionante en cada una de sus posiciones, pero eso habla de lo grandiosos que es Durant. Incluso rodeado de ese talento, él es la figura clave. Sus dos MVP en sus dos finales con el equipo lo pone en evidencia. Que Golden State enfrente una desventaja de 1-3 sin él se agrega a la narrativa. El valor y el talento de Durant en cualquier equipo es incuestionable, y esto es crucial para él porque en un par de semanas se convierte en agente libre otra vez. Dos campeonatos, dos MVPs de finales, talento incuestionable, y ser agente libre en un par de semanas son suficientes razones para decidir no arriesgar la salud y la carrera para regresar a la cancha. Durant lo hizo, y no por cambiar su reputación, sino porque ama el basquetbol, y si algo se demostró mientras lo veíamos cojear al vestidor con la ayuda de personas y con una mirada asustada, es que en efecto, Durant ha sido malentendido en muchas cosas. Es imposible no lamentar la lesión. Al final, no hay mayor presión que la que se pone uno mismo, y si eres uno de los mejores basquetbolistas del planeta, seguro te has puesto mucha presión a ti mismo durante toda la vida para poder convertirte en ello.

 

Cada época tiene sus talentos especiales, y Durant es una de esas figuras para la era actual de la NBA. Estar en la cima implica millones de miradas en cada segundo, y sin importar lo que haga uno, lloverían críticas. ¿Qué figura deportiva de ese nivel no tiene detractores y críticos juzgando cada minuto y cada acción realizada?

 

Ya sea que amas u odias a Durant como basquetbolista, para el bien de las Finales de la NBA, todos queríamos ver a los Warriors completos y queríamos ver a Durant sobre la cancha. Ahora para el bien de su carrera profesional y la era actual de la NBA, todos queremos ver que Durant se recupere y regrese a su forma dominante de siempre. No hay duda que incluso estando en la cima enfrentas retos, complicaciones y críticas. Bien dicen que es mucho más difícil mantenerte en la cima que llegar a ella. Sea malentendido o no, Durant ha hecho su camino, y ahora éste tiene retos renovadas.

 

“Estoy doliendo en lo profundo de mi alma ahora mismo. No puedo mentir, pero ver a mis hermanos tomar esta victoria fue como tomar un caballito de tequila. Tengo nueva vida”, declaró Durant después del partido cinco. Las finales siguen, y Durant también lo hará.

 

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