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Jersey Equivocado

TEXTO: LA CANASTA

 

Al arranque de la temporada, cuando vimos a Tony Parker uniformado con los colores de los Hornets de Charlotte, algo no se sentía bien. La imagen de Parker, aún después de más de la mitad de la temporada, simplemente no cuaja bien con el jersey blanco y turquesa de los Hornets. Tal vez la imagen gráfica carga con el peso del fin de una era. Los retiros de Tim Duncan y Manu Ginóbili ya señalaban eso, pero había una clausura cómoda. Tanto Duncan como Ginóbili abrieron y cerraron su ciclo con la camiseta de los Spurs. Queríamos ver lo mismo con Parker, pues si algo caracterizó a los Spurs durante los 2000 era un verdadero equipo, con jugadores leales al sistema y a la camiseta, y con estrellas pero sin divas, empezando por esos tres grandes de Duncan, Parker y Ginóbili.

 

Imagen vía Hornets de Charlotte

 

En eras anteriores, ese espíritu de equipo era más común, y nos generaba un ruido incómodo ver a una estrella envejecida de la NBA cambiar de camiseta hacia el final de su carrera, ofreciéndole a otro equipo una experiencia invaluable dentro y fuera de la cancha a cambio de ese último contrato millonario. Pero ver a ese jugador pasar por una ilustre carrera con un equipo, ya sea con campeonatos o no, para después retirarse con un equipo “ajeno” no se siente bien para al aficionado purista.

 

El caso de Parker es incómodo porque campeonatos tiene, lealtad y humildad tiene. Entrega a los Spurs e incluso a la ciudad de San Antonio también. Pero sí, al final cada lado – equipos y jugadores – tendrán sus razones. Y ahora vemos a Parker lucir el jersey de Charlotte.

 

Parker nació en Bélgica, y es de una extensa familia de deportistas. Su padre, Tony Parker, Sr., jugó para la Universidad de Loyola y como profesional en diferentes países. Un tío de Parker fue medallista de oro en remo. Creciendo en Francia, era natural que estuviera más interesado en el futbol, pero viendo a Michael Jordan convertirse en superestrella en los viajes que hacía con su padre a su natal Chicago, pronto se fue girando al basquetbol.

 

El deporte era de familia, y el basquetbol resultó también. A los 17 años de edad ya había firmado con el Paris Basket Racing de la liga profesional francesa, y después de una impresionante aparición en un juego de exhibición de EUA contra Europa, Tony Parker se volvería una pieza codiciada. Sin embargo, se quedaría en Francia una temporada más para después ingresar al Draft de la NBA en el 2001.

 

Los Spurs de San Antonio lo elegirían con la selección número 28 y el resto es historia. Conformaría parte del equipazo de Spurs a lado del argentino Manu Ginóbili y el histórico Tim Duncan, ganando cuatro campeonatos de la NBA, incluyendo un Jugador Más Valioso (MVP) de las finales, en diecisiete temporadas en San Antonio.

 

Imagen vía Tony Parker

 

Y de pronto, Parker firmó un contrato de dos años por 10 millones de dólares con los Hornets. Cuando hizo su regreso a San Antonio, como visitante, algo se sentía raro, como que traía el jersey equivocado. Esto nos hizo recordar a otros jugadores que terminaron con un equipo extraño y visualmente incómodo.

 

Hakeem Olajuwon y Patrick Ewing

 

En una sola imagen vemos a dos de los grandes centros de la época de los 80 y los 90. Hakeem Olajuwon fue la selección número uno del Draft de la NBA el mismo año que Michael Jordan fue la selección número tres. Aunque se podrá decir que se equivocó Houston, la verdad es que no.

 

Imagen vía NBA

 

Olajuwon, nacido en Lagos, Nigeria, jugaba de portero pero se le introdujo al basquetbol después de que unos entrenadores notaron su físico. A sus 17 años de edad, Olajuwon comenzaría a jugar basquetbol y terminaría migrando a Houston aunque no tuvo un reclutamiento extenso. Jugaría para la Universidad de Houston pero con poco éxito inicial hasta que trabajó su juego con Moses Malone, y su aptitud atlética se adaptaría rápidamente al basquet.

 

En 1984, los Rockets seleccionarían a Olajuwon para formar las “Torres Gemelas” con Ralph Sampson. Diez años después, le entregaría a los Rockets un bicampeonato de la NBA, en ambas ocasiones siendo el MVP de las finales. En el 2001, los Rockets se encontraban en mera reconstrucción, rejuveneciendo su cuadro de jugadores y Olajuwon – después de rechazar un contrato de 13 millones de dólares con los Rockets – terminó siendo enviado a los Raptors de Toronto por una serie de selecciones de draft. Una temporada después se retiraba, y Houston haría lo mismo con su número 34.

 

Imagen vía Hakeem Olajuwon

 

El tercero en esta lista, curiosamente, también es extranjero. Patrick Ewing nació en Kingston, Jamaica donde desarrolló interés en el cricket y el futbol, pero a los 12 años emigró al estado de Massachusetts en EUA para unirse a su familia. Con apenas unos años de haberse introducido al basquetbol, Ewing se transformó en uno de los mejores basquetbolista de EUA de nivel preparatoria.

 

Con los reclutadores esperando su anticipada decisión, Ewing eligió Georgetown para iniciar su carrera universitaria. Con Georgetown se enfrentaría a futuras estrellas de la NBA a quien seguiría enfrentando a lo largo de su carrera como Michael Jordan, Hakeem Olajuwon, James Worthy y Ralph Sampson. Ewing sería una pieza central de Georgetown desde su primer año y terminaría consiguiendo el campeonato nacional de la NCAA en 1984.

 

Completando sus cuatro años universitarios, algo que se ha vuelto cada vez menos común, Ewing era la gran estrella para el Draft de 1985. Los Knicks lo nombraban como la primera selección, y se convertiría en el rostro de la franquicia durante los 80 y 90. Los Knicks lograron armar un equipo competitivo alrededor de Ewing, pero era la época de Jordan quien dominaba la conferencia. Y aunque llegaría a dos finales con los Knicks, perdería ambas, una ante los Rockets en 1994 y otra ante los Spurs en 1999.

 

Después de ser el rostro de Nueva York durante quince temporadas, Ewing pasó a los Sonics de Seattle al no lograr conseguir una extensión con Nueva York donde la relación se volvía tensa. Ewing no logró encontrar ritmo, después pasó al Magic de Orlando y se retiró poco después.

 

Karl Malone y Gary Payton

 

Karl Malone está por encima de Michael Jordan y Kobe Bryant, y sólo debajo de Kareem Abdul-Jabbar en la lista de más puntos anotados en la NBA con casi 37 mil. Después de 18 temporadas con el Jazz de Utah, Malone probablemente seguirá recordado como el mejor jugador que ha tenido el equipo, y sobretodo por el gran dúo que hizo a lado de John Stockton. La famosa mancuerna llevó al Jazz a dos finales de la NBA, desafortunadamente para ellos ante los Bulls guiados por Jordan. El dúo mantuvo el equipo entre los mejores de la NBA durante la mayor parte de los 90. Malone incluso ganó MVP en dos ocasiones (1997 y 1998), pero no lograba conseguir el codiciado trofeo de campeonato.

 

 

En su temporada 19 y a sus 40 años de edad, Malone hizo lo que ahora se está volviendo más común. Malone pasó a otro equipo para unirse a un par de estrellas consolidadas y buscar un anillo de campeonato. Era el 2003 cuando Malone se fue a los Lakers de Los Ángeles de Shaquille O’Neal y Kobe Bryant. Pero Malone no fue el único veterano que llegó a Lakers esa temporada.

 

Gary Payton también formaba parte de uno de los dúos más dinámicos y sin duda espectaculares de los 90 a lado de Shawn Kemp con los Sonics de Seattle. Doce temporadas en Seattle y un pase a las finales de la NBA en 1996 tenían a Payton a nada de consolidar su carrera con un campeonato. Pero al igual que Malone, Payton se encontró con Jordan y los Bulls en las finales, y no se necesita más explicación. Payton buscaba lo mismo que Malone, se unió a los Lakers a lado de la fuerza dominante de O’Neal y Bryant, adicionado con la experiencia de Malone y Payton para formar un súper equipo ese 2003.

 

La tarea no fue tan sencilla, los Lakers se toparon con una defensa asfixiante de los Pistons de Detroit que terminaron ganando el campeonato del 2004. Malone se retiraría portando unos colores extraños de amarillo y púrpura, pero Payton continuaría su búsqueda hasta que finalmente consiguió campeonato en Miami, también a lado de Shaquille O’Neal, además de Dwayne Wade y Antoine Walker.

 

Oscar Robertson

 

Para los estudiosos, el nombre de Oscar Robertson no será desconocido. Aunque tampoco es un nombre demasiado extraño para los seguidores casuales de basquetbol. Hasta hace muy poco, cuando Russell Westbrook se volvió loco y consiguió el trofeo de MVP en 2017, Robertson era el único jugador en la historia de la NBA en promediar un triple doble. Fue la selección número uno del Draft de 1960 de los Royals de Cincinnati, impactando la NBA desde su aparición y siendo nombrado el Novato del Año, estando a literalmente 0.3 asistencias de promediar un triple doble. En su segundo año en la NBA (1961-62), Oscar Robertson logró ese mítico promedio de 30.8 puntos, 12.5 rebotes y 11.4 asistencias. Robertson sería el rostro de los Royals durante diez años, premiado con el MVP de 1964 y tres MVP de Juegos de las Estrellas.

 

En la temporada 1970-71, el mundo del basquetbol quedó boquiabierto con la decisión de los Royals de mandar a Robertson a los Bucks de Milwaukeee en un intercambio. Hay rumores de que el entrenador Bob Cousy le molestaba que Robertson acaparara tanta atención, pero lo cierto es que la relación entre Robertson y el equipo había deteriorado. Para Robertson, no fue agradable y declaró: “Creo que él [Cousy] estuvo mal y nunca lo olvidaré”.

 

Imagen vía Wikimedia

 

Sin embargo, aunque Robertson era leal a los Royals, el equipo no encontraba éxito; y el movimiento a Milwaukee lo juntaría con la joven sensación de Lew Alcindor, quien después se cambiaría el nombre a Kareem Abdul-Jabbar. El poderoso dúo cumplió con la expectativa, guiando a los Bucks a un récord de 66-16 y un dominante camino hacia el título de la NBA, el único que conseguiría Oscar Robertson.

 

Aunque Robertson es recordado justificadamente por sus logros sobre la cancha, parte importante de su legado fue la demanda que se hizo a su nombre en contra de la NBA en representación de la Asociación de Jugadores de la NBA. El resultado eventualmente le otorgaría más libertades y derechos a los jugadores, además de un incremento de los salarios.

 

Dominique Wilkins

 

Durante la década de los 80, los Hawks de Atlanta era constantemente uno de los equipos fuertes de la NBA. Una de las razones más obvias era por la presencia de Dominique Wilkins quien jugó con el equipo durante doce años (1982-1994). Para los que no lograron verlo en la época, seguramente lo reconocen por los duelos legendarios que tuvo con Michael Jordan en 1986 y después en 1988 en la competencia de volcadas. Pero Wilkins era mucho más que un atleta explosivo que daba espectáculo aéreo. Wilkins era un poste de élite, liderando la NBA en puntos en 1986, recordado por batallas clásicas con Jordan y Larry Bird. Uno de los partidos memorables donde enfrentaba a Jordan fue el 10 de diciembre de 1986, cuando Wilkins anotó 57 puntos, y Jordan 41 en la victoria de los Hawks 123 a 95.

 

Conforme pasaban los años, Wilkins nunca demostró un declive en su juego, siempre siendo garantía de puntos, sólido en rebotes y defensa, y sobretodo poniendo en alto la camiseta de los Hawks. Un veterano de doce temporadas y con 34 años de edad, Wilkins era el pilar de los Hawks en la temporada 1993-94, manteniendo el equipo en el liderato de la conferencia, promediando casi 25 puntos, además de 6.2 rebotes y 2.3 asistencias. Atlanta parecía ser un contendiente real al campeonato con Michael Jordan alejado de la NBA en un retiro temporal y el histórico entrenador Lenny Wilkens ejerciendo un orden táctico efectivo. Todo se estaba acomodando para Wilkins y el equipo, pero la franquicia realizó uno de los cambios más inesperados en la historia de la NBA cuando enviaron a Wilkins a los Clippers de Los Ángeles por Danny Manning. Wilkins estaba furioso y los Hawks no ganarían el campeonato.

 

 

Wilkins estaba lejos de merecer ese final extraño de su carrera porque hasta la fecha, 25 años después, sigue siendo uno de los rostros más emblemáticos de los Hawks. Wilkins terminó la temporada con los Clippers, pasó a los Celtics que estaba en etapa de reconstrucción, lo cual dejaba al veterano poco motivado. Terminó tomando un vuelo a Grecia para firmar con Panathinaikos y ganar todos los títulos posibles (el título de la EuroLiga, el MVP de las finales de la EuroLiga, la Copa de la liga de Grecia, MVP en Grecia y el liderato de puntos anotados). Wilkins después pasaría a los Spurs, otra temporada en Europa (Fortitudo Bologna) y finalmente al Magic de Orlando. Fueron momentos extraños ver a Wilkins vistiendo tantos colores distintos después de mantener a los Hawks volando en lo alto.

 

Michael Jordan

 

No podríamos no hablar de Michael Jordan. No hay que revisar mucho de su carrera, pues ha sido uno de los deportistas más reconocidos en el mundo entero. El histórico número 23 es casi sinónimo a la cultura deportiva de Chicago. Afuera del United Center, donde juegan los Bulls, incluso hay una estatua de Jordan realizando su icónico salto, con los brazos y las piernas extendidas, su lengua de fuera y el balón en mano. Jordan no se irá a ningún lado, es parte de Chicago, una ciudad que recibió seis campeonatos de la NBA de su mano.

 

Jordan jugó desde 1984 hasta 1993 en Chicago, asentando su estatus legendario con tres campeonatos consecutivos antes de anunciar un retiro temporal en 1993, fuertemente afectado por la muerte de su padre unos meses antes. El tiempo alejado del basquetbol también lo usó para intentar una carrera como beisbolista. Pero el llamado de Jordan era claro, regresó al basquetbol, le entregó otros tres campeonatos a Chicago, dejando claro que sería recordado como uno de los mejores en la historia del basquetbol, sino es que el mejor. Jordan se retiraba de nuevo, su leyenda doblemente asegurada. El impacto de Jordan ayudó la internacionalización del deporte, marcado especialmente en los Juegos Olímpicos del 92. También cambiaría por completo la industria del calzado deportivo. Jordan era Jordan incluso fuera de la NBA. Pero como bien sabemos, ese segundo retiro también fue temporal. En el 2001, Jordan regresó a las canchas pero ahora con la camiseta de los Wizards de Washington.

 

Imagen vía NBA

 

Un año antes, Jordan había comprado parte de los Wizards lo que lo ligaba formalmente con el equipo, aunque tuvo que vender su porcentaje para volver a la cancha como jugador. Para el 2003, y a sus 40 años de edad, Jordan seguía impresionante a pesar de enfrentar lesiones y cartílago desgastado. Tuvo promedio de 20 puntos por partido, 6 rebotes y casi 4 asistencias, jugando todos los partidos d ella temporada, incluyendo uno de 43 puntos en febrero. Los Wizards no era un gran equipo pero al presencia de Jordan le daba estatus de élite, manteniendo llenos totales en los partidos, pero seguía siendo raro ver a Jordan sin los colores de Chicago.

 

Menciones Honoríficas

 

La lista de jugadores que terminaron vestidos con lo que le diríamos un jersey equivocado es bastante larga.

 

Algunos más que podríamos mencionar sería Clyde Drexler quien representó a los Blazers de Portland y sería otro que tendría clásicos encuentros con Jordan. Drexler, pasando su época universitaria en Houston, tendría un buen final al pasar a los Rockets en sus últimas tres temporadas, ganando un campeonato a lado de Olajuwon en 1995. Shaquille O’Neal es un caso extraño porque siempre fue clave en los campeonatos que ganó, no buscaba unirse a un super equipo, pero pasó a varios para él ser la pieza central. Pasó de darle gloria instantánea al Magic de Orlando a ser pieza fundamental para los Lakers y conseguir tres campeonatos consecutivos, aunque siempre se argumentará si era más grande Shaq o Kobe. Después, O’Neal llegaría al Heat de Miami, consiguiendo otro campeonato, y finalmente causando imágenes extrañas con los jerseys de los Suns, los Cavs y los Celtics para terminar su carrera. Hablando de Miami, Dwayne Wade sin duda ha sido el rostro de la franquicia, estando presente para tres campeonatos de la NBA, pero pasó un par de años fuera. Uno con Chicago, la ciudad natal de Wade, donde no encajó bien con Jimmy Butler y Rajon Rondo, y después pasando a los Cavs con su amigo LeBron James. Al final todo regresó a su normalidad. Wade regresó a Miami donde parece estar haciendo su tour de despedida en la temporada actual.

 

De nuevo, la lista puede ser enorme. Lo que sí, es que para los puristas que nos gusta del deporte siempre nos inquietará ver a esos jugadores emblemáticos vistiendo colores aparentemente extraños.

 

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