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John Starks y la Historia de una Clavada

TEXTO: LA CANASTA

Si el nombre de John Starks te suena con nostalgia, probablemente tengas la edad indicada para entender lo grandioso que fue ese momento en el Madison Square Garden el 25 de mayo de 1993. Es más lógico que en la memoria social se graben otros nombres que marcaron la NBA en los 90, sin tener que mencionar los más obvios. Pero saber de John Starks significa que probablemente lograste ser testigo de ese aguerrido equipo de los Knicks de Nueva York que tuvo un rol fundamental para establecer la manera en la que recordamos basquetbol de esa década. Si hay una jugada emblemática de ese equipo tendría que ser la clavada de John Starks.

Imagen vía WalkerTKL

En contexto, los Bulls de Chicago estaban en su mejor momento, arrancando la década con dominio y para los Playoffs de 1993, ya eran bicampeones. Los Knicks tenían un equipo duro, físicamente imponente, pero con mucho talento bajo el mando de Pat Riley. El rostro, claramente, era Patrick Ewing, pero entre Charles Oakley, Charles Smith, Anthony Mason, Doc Rivers y John Starks, los Knicks tenían uno de los equipos más completos y fuertes de la NBA. Lograron un récord de 60-22 y en las Finales de la Conferencia del Este, enfrentaban a los Bulls.

Después de ganar el primer partido de la serie, los Knicks tenían una ligera ventaja con el marcador 91-88 cuando restaban 50 segundos en el último cuarto. Jugando en casa, con el balón en su posesión, Nueva York estaba en una posición ideal para tomar una ventaja de 2-0 en la serie. Starks sube el balón hacia el lado derecho de la cancha, espera la pantalla de Ewing, amaga y se quita a su primer defensor, B.J. Armstrong, se eleva en el aire, Horace Grant busca el tapón, Michael Jordan lo intenta ayudar, pero Starks no titubea. El Madison Square Garden explota, los Knicks incrementan su ventaja, y la jugada es simplemente recordada como “The Dunk” (la clavada).

John Starks nació lejos de Nueva York, en Tulsa, Oklahoma, teniendo descendencia del grupo indígena Muskogee. En la preparatoria, jugó un solo año de baloncesto en Tulsa Central High School. Pasó por varias universidades, primero a Rogers State College en 1984 donde logró estar en el equipo suplente, en caso de que algún jugador se lesionara fuera suspendido. En ese tiempo, un estudiante entró a su dormitorio, hizo daños y Starks fue quien tuvo que hacerse responsable. En respuesta, Starks le robó una grabadora y terminó siendo expulsado de la escuela. Después pasó a Northern Oklahoma College en 1985. Logró un lugar en el equipo de basquetbol, promediaba 11 puntos por partido, pero nuevamente fue expulsado, ahora por fumar marihuana en su cuarto. Trabajando en un supermercado, Starks entró a una colegio de dos años, Tulsa Junior College, y jugaba basquetbol en los equipos recreativos. Llamó la atención del entrenador Ken Trickey y Starks terminó jugando para el equipo durante una temporada antes de transferirse a Oklahoma State University en 1988, donde se ganó su lugar como titular y promedió 15.4 puntos, 4.6 asistencias y 4.7 rebotes por partido, además de 2.2 robos.

En el Draft de 1988 de la NBA, el nombre de John Starks no sonó. Aún así, se consiguió un lugar con los Warriors de Golden State como agente libre. Los Warriors habían elegido a Mitch Richmond en el Draft, quien ganaría el premio por Novato del Año, y Starks terminó relegado en la banca jugando pocos minutos y sufriendo una lesión en la última parte de la temporada. Starks pasaría el siguiente año jugando para los Silver Bullets de Cedar Rapids y los Rockers de Memphis en la CBA.

Imagen vía Beckett

Para 1990, llegó a Nueva York en búsqueda e un lugar en el equipo. En uno de los entrenamientos, Starks, midiendo 1.91m y pesando 86 kilos, intentó clavarla frente a Patrick Ewing, quien lo mandó a la duela de regreso. Sería un momento clave para su carrera. Starks terminaba lesionado de la rodilla tras la jugada y por la política de la NBA, los Knicks estaban obligados a mantener a Starks bajo contrato hasta que se recuperara de la lesión.

En algún momento, Starks se refirió a Ewing como su “salvación”. Los directivos de los Knicks terminaron impresionados con la ética de trabajo y dedicación de Starks, y éste terminó haciéndose de un lugar en la franquicia. Eventualmente se convertiría en titular y una pieza clave para el éxito de los Knicks durante los noventa, jugando ahí de 1990 hasta 1998.

Ésa era la historia de John Starks, y simbolizaba mucho más que un jugador de los Knicks volando encima de la defensa de los Bulls, con todo y Jordan y su par de anillos de bicampeonato. Starks representaba a toda esa ciudad neoyorquina levantada bajo el trabajo duro de sus residentes, marcada por una ola enorme de inmigrantes que ofrecían una multiculturalidad que sólo se vive en Nueva York. John Starks era el rostro de persistencia, dedicación, sacrificio y la rudeza que caracterizaba a los Knicks. 

Pocos veían el talento de John Starks en su adolescencia, tuvo todos los obstáculos y tropiezos mientas jugaba basquetbol en cuatro universidades diferentes para nadie criticara si decidiera o no buscar otro camino. Ese mismo John Starks tenía al anunciador del partido, John Andariese, comentando: “¡Eso es tan parecido a Jordan como cualquier otro jugador de la NBA podría ser!

Después del partido en el que los Knicks terminaron tomando esa valiosa ventaja de 2-0 sobre los Bulls, Ewing describió: “La volcada de John fue una de las jugadas más icónicas del Madison Square Garden. Recuerdo al público enloqueciendo. Siempre jugo con tanta pasión, y es por eso que los fans de los Knicks lo querían tanto. Hasta la fecha la gente todavía habla de ‘The Dunk’ cuando nos juntamos después de todos estos años”.

Por su parte, Starks habló de la jugada: “El ruido te dejaba sordo. La gente estaba enloqueciendo, absolutamente loco. Y mis compañeros estaban emocionados. Patrick Ewing golpeando mi pecho y Charles Oakley golpeando mi pecho. Si una de esas jugadas sucediera en Chicago, es sólo otra jugada de tantas. El hecho de que haya pasado en el Garden lo hizo más especial. En ese momento, todos pensábamos que ya los teníamos. Sentíamos que le íbamos a ganar a Michael Jordan. Creíamos que ya íbamos en camino”. 

La imagen de Starks se imprimió por todo Nueva York, la versión en póster se agotó rápidamente. Nueva York estaba de fiesta y el rostro era ese chico de Tulsa, Oklahoma que no parecía tener camino a la NBA. Pero a pesar de tener la ventaja de 2-0, los Knicks no volvieron a ganar un partido en esa serie, y los Bulls terminaron en las Finales para enfrentar a los Suns de Phoenix, venciéndolos y consiguiendo el tricampeonato. 

Entre risas, Starks finaliza: “recordar la clavada es mejor”.

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The dunk heard around the city 🔥

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