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Kobe Bryant casi terminó con los Celtics

TEXTO: DJATMIKO WALUYO

En el verano de 1996, un Kobe Bryant de apenas 17 años de edad llegaba a la ciudad de Boston para realizar un entrenamiento con los Celtics previo al Draft de la NBA de ese año. “Así que fui y me habían dejado un kit [de ropa de entrenamiento] para mí, y me le quedé viendo a eso preguntándome, ‘¿realmente vas a hacer esto?’”. Ese verano y ese Draft resultó ser histórico para el basquetbol; y los Celtics estaban a nada de haber tomado una decisión que hubiera alterado la manera en la que se escribieron las siguientes dos décadas en la NBA.

Imágenes de Tom Landers vía The Boston Globe

Esa generación de 1996 que se reunió el 26 de junio en East Rutherford, Nueva Jersey para el Draft incluyó al aclamado “Súper Seis”: Allen Iverson, Marcus Camby, Shareef Abdur-Rahim, Stephon Marbury, Ray Allen y Antoine Walker. Entre otros jugadores, también figuraban Steve Nash, Jermaine O’Neal, Peja Stojakovic e Zydrunas Ilgauskas. De haberse anunciado para el Draft en cualquier otro año, Bryant hubiera sido considerado dentro de los prospectos más codiciados, pero el banco de talento estaba profundo. Además, en ese entonces, invertir en un jugador de preparatoria era de alto riesgo y muy poco común. Bryant aún no cumplía sus 18 años de edad para ser considerado legalmente un adulto y su experiencia deportiva se había limitado ante adolescentes mientras estudiaba en Lower Merion High School.

Aún así, todas las franquicias de la NBA estaban realmente intrigados por el talento que presentaba Kobe y la maduración física que lucía el adolescente. Para la temporada 1995-96, los Celtics habían terminado con un récord de 33-49 y habían terminado con la selección número 9 del Draft. M.L. Carr, quien fungía simultáneamente como el entrenador en jefe, director de operaciones de basquetbol y vice presidente de los Celtics, organizó un llamado para ver en persona a Kobe Bryant.

“Recuerdo a mi papá diciéndome que tenía un entrenamiento con Boston,” recordó Bryant, quien creció siendo fanático de los Lakers, el rival histórico de los Celtics. “Y pensaba ‘¿qué? ¿Por qué me harías eso?’”. Bryant se pondría la ropa de entrenamiento y empezaba a trabajar bajo la mira de los directivos de los Celtics.

“Se volvió una situación bastante cómoda. Respetaba tanto la franquicia y su historia que trabajé lo más duro que pude. Realmente quería impresionarlo por su legado. Si decidían seleccionarme en el Draft, iba a llevar esta franquicia de la manera en la que merecían”, continuó Bryant.

Los Celtics estaban gratamente impresionados con Kobe. “Si cerrabas los ojos y pensabas por un momento, podrías haber pensado que estabas viendo a Michael Jordan”, mencionó Jan Volk, el entonces gerente general de los Celtics. “Hacía todo bien – más que bien. Era excepcional en absolutamente todo lo que hacía, y después comentamos en lo tanto que nos recordaba a Michael. 

Después del entrenamiento, Kobe se sentó en la oficina junto los directivos de la franquicia. “Cuando te digo esto – y no me gusta decir muchas cosas buenas de los Lakers – pero te lo digo de la manera más directa: [Kobe] fue increíble en la entrevista”, declaró Carr. “Fue la mejor entrevista en la que yo he participado. Kobe conocía la liga mejor que cualquiera. Conocía a los Celtics desde el punto histórico. Entendía a los Celtics mejor que probablemente cualquier persona de los Celtics a sus 17 años de edad.

Kobe terminó hablando desde Bill Russell hasta Larry Bird, agregando los nombres de grandes figuras como Michael Jordan, “Magic” Johnson y Isiah Thomas, describiendo a cada uno, sus movimientos, haciendo referencias específicas de partidos y series. Mantenía control en sus gestos y expresiones, demostrando madurez mucho más allá de sus 17 años de edad. No había otra manera de describir la presentación de Kobe más que excelsa. 

Previo al Draft, los Celtics incluso hicieron un movimiento para subir de la selección número 9 al 6, mejorando su oportunidad para obtener algo del talento de élite que se presentaba ese año. 

M.L. Carr tocó la puerta de la oficina de Red Auerbach, la figura legendaria que había ganado nueve títulos como entrenador, seis como gerente general y otro más como presidente de los Celtics. Ahora estaba Carr al mando pero necesitaba consejo. Bryant había impresionado a todos, pero hasta ese momento, brincar de la preparatoria a la NBA era algo casi inédito. Sólo lo habían hecho Moses Malone y Darryl Dawkins en la década de los 70, y nadie lo había hecho hasta que Kevin Garnett lo hiciera en 1995. Había un riesgo en lo desconocido, y el éxito de un adolescente de 17 años en la NBA era un volado complicado.

En un ensayo de Baxter Holmes para ESPN sobre el tema, el periodista lo resumió de manera precisa: ¿Qué significa riesgo para Red Auerbach? Él fue el primero en seleccionar un afroamericano en el Draft, el primero en juntar a cinco afroamericanos en el cuadro titular, el primero en contratar a un afroamericano como entrenador en jefe. Todo eso en la época de mayor tensión racial. Incluso terminó golpeando al dueño de un equipo de la NBA sobre la cancha en una discusión en medio de un partido. Red sabía cómo tomar decisiones contundentes y riesgosas. 

“Va a ser un gran jugador”, le aseguró Auerbach a Carr. “Pero puede pasar cualquier cosa. Tienes que tomar una decisión basada en lo que necesitas, pero va a ser un gran jugador. Ahora es tu decisión”.

Cuando llegó el momento de elegir, los Celtics nombraron a Antoine Walker con la selección número seis. La elección fue sólida. En su primer año, Walker lideró a los Celtics en puntos y rebotes por partido, formando parte de los mejores novatos del año. Se convirtió en un titular indiscutible y formó una dupla de ensueño a lado de Paul Pierce quien llegó a la franquicia en 1998. Juntos, guiaron a los Celtics a las Finales de la Conferencia del Este en el 2003, pero sería enviado a los Mavericks de Dallas el siguiente año en un intercambio. Eventualmente, Walker ganaría un campeonato de la NBA con los Heat de Miami en 2006, promediando casi 14 puntos por partido en las Finales. En resumen, Walker fue una muy buena selección por parte de los Celtics en el Draft de 1996. Pero Kobe se convertiría en uno de los jugadores históricos de la NBA que influiría a toda una generación. Aunque lucía un talento impresionante, pocos podrían predecir lo gigantesco que se convertiría Kobe cuando éste apenas tenía 17 años de edad.

“Además de Jerry West [de los Lakers], nadie pudo haberte dicho que esperaban que Kobe se elevaría al nivel que llegó”, mencionó Carr. “Pudo haberse convertido en un gran jugador de la NBA, pero se convirtió en un jugador fenomenal. Un gran, gran jugador”. Carr y Bryant mantendrían una relación profesional y cordial durante toda su carrera. Bryant nunca le faltó el respeto ni a él ni a Walker, pudiendo haber declarado que lo debieron haber elegido a él. Pero Carr aseguró que Bryant seguido le guiñaba el ojo y se reía en los partidos, dándole un gesto claro de sus pensamientos. 

Bryant sería un Laker desde niño, logró cumplir su sueño y su destino lo llevó a convertirse en una figura generacional para marcar la historia de la franquicia y de la NBA por siempre. En un mundo alterno, pudo haberle decorado las oficinas de los Celtics con unos cuantos más campeonatos. Nos quedamos con la historia que se escribió, pero recordamos estas anécdotas como parte de su legado. 

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