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LeBron James: El Jugador de la Década

TEXTO: DJATMIKO WALUYO

 

Es indiscutible y completamente lógico, que al momento de pensar en una figura que represente el basquetbol en la última década, el primer nombre que llegue a la mente, a la lista oficial, extraoficial, o cualquier mesa de discusión, sea LeBron James. A su vez, el hecho también confirma la clase de atleta especial que es, porque ya está más cercano a cumplir dos décadas de estar entre los mejores basquetbolistas del mundo, y ahí sigue, liderando el grupo, corriendo más rápido, brincando más alto, forcejando con dominio y sin hacerse a un lado mientras la nueva generación aparece buscando hacerse de su lugar en la NBA. LeBron James, por mucho, es el basquetbolista de la década, y para muchos, incluso el atleta más importante de los últimos diez años.

 

Imagen vía Nike

 

Hablemos rápidamente de estadísticas. Ningún otro jugador ha anotado más puntos en los últimos diez años, incluyendo los Playoffs, que LeBron James. Cuando iniciaba la década, James estaba en el lugar 124 en más puntos anotadas en la historia de la NBA, y ahora está a pocos de rebasar a Kobe Bryant para tomar el lugar número tres, sólo por debajo de Karl Malone en segundo lugar y Kareem Abdul-Jabbar en el primer lugar. Esto es impresionante por sí mismo, pero si comparamos a James con esos tres jugadores (Bryant, Malone y Abdul-Jabbar), James termina teniendo más asistencias y robos que todos ellos, y se acerca a los rebotes de Malone y Abdul-Jabbar. Estadísticamente hablando, James ha sido impresionantemente dominante y consistente año tras año; y sin duda se ha ganado su lugar entre los mejores jugadores de todos los tiempos.

 

Pero la NBA, como todos los deportes, se define por más que números y datos duros; y por lo general, ubicamos las diferentes eras de la liga a través de las generaciones de talento que ofrecen. Cada una de ellas, ha traído un grupo de atletas que evolucionan el juego, mientras aprovechan el desarrollo de la ciencia del deporte para impulsar sus atributos y talentos naturales. Hay factores que rodean a los jugadores, y en conjunto van marcando pautas de la historia del deporte. LeBron, así como las grandes figuras que ha tenido la NBA a lo largo de su historia, ha sido un talento generacional que postró como el rostro deportivo de toda una era. James impuso su propio ritmo sobre la cancha desde su adolescencia, atrayendo reclutadores de todo el país en una época previo a los videos virales circulando por todo el mundo cibernético. LeBron pasó a la competencia más dura, la NBA, directamente de la escuela, brincándose el nivel universitario y de inmediato dejó anotado que venía a cambiar el juego, con o sin el balón en mano. Conforme fue madurando, LeBron también ha sido una voz importante fuera del deporte, como cuando dejó saber entre las tensiones políticas en los Estados Unidos, que son “más que un atleta”, o bien, more than an athlete.

 

La técnica, a través de las estadísticas, nos deja la evidencia dura; pero LeBron impactó el baloncesto en formas que no se refleja dentro de los números, impactando la forma en la que se juega el basquetbol, obligando que las estrategias y tácticas se ajustaran a él, e influyendo nuevas maneras de aproximarse al baloncesto a las generaciones que lo buscaban como figura de inspiración. Hay muchas características con las que podemos adjudicar el juego de LeBron, pero también engloba el atleta ideal para los avances de la ciencia del deporte. LeBron es un fenómeno físico, dominando físicamente el juego como nadie que habíamos visto desde Shaquille O’Neal. LeBron siempre ha lucido notablemente más fuerte, poderoso y explosivo que los jugadores que lo rodean, y recordemos, estamos hablando de los basquetoblistas de mayor élite del mundo. Como ver a Usain Bolt rebasar con sonrisa relajada a los hombres más veloces del mundo, a Michael Phelps deslizarse por el agua con una fluidez nunca antes visto, o quedar boquiabiertos con la agilidad y proeza de Mike Tyson que les insertaba temor a los boxeadores más grandes y fuertes del mundo antes de dejarlos inconscientes sobre la lona, LeBron James siempre fue otro nivel de atleta entre los atletas de otro nivel. Sí, LeBron nació con una genética favorable y un talento nato envidiable que le facilitó el camino, cosa que comparte con la gran mayoría de las figuras legendarias de los deportes. Pero algo que también comparte con ellos es una disciplina que no ha aflojada en ninguna de sus temporadas desde que los medios siguen su carrera cuando era un adolescente aún en crecimiento.

 

Como ejemplo, un día típico en el verano pasado de James era levantarse a las 3 a.m., llegar a Warner Bros. a las 3:45 a.m. donde empezaba un régimen de levantamiento de pesas a las 4 a.m., y comenzaba a realizar una rutina de tiros y movimiento de baloncesto para las 5:30 a.m. en un gimnasio y cancha que se construyó específicamente para él. Todo esto previo a comenzar grabaciones de la nueva película de Space Jam que iniciaba a las 7 a.m. Mientras James preparaba su cuerpo y su mente para su temporada 17 a las 3 a.m., indaga nuevos retos como el cine y sus producciones propias. La grandeza llega con exigencia, y no hay mayor crítico que uno mismo. LeBron lo entiende, y más que apachurrarse bajo sus propios temores o inseguridades, ha demostrado un juego evolutivo sobre la cancha porque pone atención en sus dificultades para hacer de ellas algo del pasado. Recién cumplidos sus 35 años de edad y en medio de su temporada 17 en la NBA, LeBron sigue al tope, sigue comprendiendo mejor el juego, trabajando su propio basquetbol y como prueba, esta temporada se ha mantenido como líder en asistencias de toda la liga, mientras continúa dominando físicamente a sus oponente. LeBron es una rareza del mundo, pero una rareza extremadamente disciplinada y dedicada.

 

Mientras nos vislumbra lo impactante que ha sido LeBron James dentro del mundo del baloncesto a lo largo de los años, su grandeza es tal que ha rebasado su deporte. Su nombre ha entrado a la cultura general, figurando en comerciales con marcas reconocidas, programas de televisión, cine, y ahora trabajando como empresario independiente, principalmente a través de su casa productora. En el 2017, la revista Time lo nombró como una de las cien personas más influyentes en el mundo. Anteriormente, se convirtió en el primer hombre afro-americano en aparecer en la portada de la revista Vogue. James además ha apoyado numerosas organizaciones enfocadas en la juventud, tanto para la educación como el desarrollo del deporte. Incluso abrió su propia escuela de primaria, el I Promise School, para ayudar a niños de familias de bajos recursos. James mismo ha mencionado que ha sido su logro profesional más importante. Y en momentos de polémica, tensiones políticas y públicas, LeBron ha sabido usar su plataforma para alzar la voz, entendiendo que cualquier declaración llegaría con detractores inmediatos.

 

Hace diez años, LeBron ya era esa figura gigantesca de la NBA, el rostro de la liga que estaba marcando su voz dentro y fuera de la cancha. Justamente arrancaba el verano del 2010 con la famosa “Decisión” en la que LeBron anunciaba al Heat de Miami como su nuevo equipo; y entre todas las críticas por haberse salido de los Cavaliers de Cleveland, terminó ganando dos títulos (2012 y 2013) en Miami. Terminando su ciclo ahí, James optaría por regresar a Cleveland y liderar a los Cavs a un campeonato de la NBA, terminando la sequía de títulos en deportes profesionales para la ciudad de Cleveland que llevaba 52 años sin levantar un trofeo. La temporada pasada, LeBron recibía críticas duras nuevamente por salir de Cleveland y firmar con los Lakers de los Ángeles. Después de una primera temporada decepcionante, los Lakers ahora figuran entre los favoritos para ganar el título con un LeBron James rejuvenecido y haciendo con Anthony Davis una mancuerna de ensueño, siendo, a la vez, una pesadilla para sus oponentes.

 

Mencionamos a LeBron James, así como lo han hecho la gran mayoría de analistas y medios, como el basquetbolista, e incluso atleta, de la década. No cabe duda, y por mucho, que LeBron ha sido el rostro deportivo y cultural del baloncesto en los últimos diez años. Aunque aplaudimos en reconocimiento estos últimos diez años, LeBron lleva diecisiete años dominando la NBA, y nos sigue dejando gratamente sorprendidos con la idea de que sigue dominando la liga con fortaleza, técnica y experiencia. Para nada luce cansado. Esta temporada se ha innovado otra vez, distribuyendo el balón con más seguridad, guiando los Lakers a la cima de la Conferencia del Oeste, y lejos de un declive en la mira a sus 35 años de edad y con casi dos décadas en la NBA, parece que lo estaremos viendo todavía durante varios años más.

 

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