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Lecciones de la Mentalidad Mamba

TEXTO: LA CANASTA

 

Habríamos que empezar por algo: “Black Mamba”. En español, mamba negra, nombra una de las serpientes más venenosas, más rápidas y más agresivas del mundo. Se bautizó así por el color interno que tiene la boca de la serpiente, pues en exterior, su piel varía entre un verde amarillento hasta un gris metálico. “Black Mamba”, también es el apodo más conocido de uno de los jugadores más emblemáticos de la era moderna de la NBA: Kobe Bryant. Tres años después de su retiro, Kobe sigue siendo tema de conversación, pero no sólo en revisión de sus logros deportivos, pues dejó en su legado algo que incluso rebasa el basquetbol. Hablamos de Mamba Mentality, o bien, la Mentalidad Mamba, que en palabras del mismo Bryant, es un estilo de vida, no una actitud.

 

Imágenes vía Dear Basketball

 

Kobe Bryant jugó sus veinte temporadas con los Lakers de Los Ángeles después de ser seleccionado en el Draft de 1996 directamente de la preparatoria a sus 17 años de edad. Terminaría con cinco campeonatos de la NBA, un Jugador Más Valioso (MVP) en 2008, dos MVP de Finales de NBA, y jugando en dieciocho Juegos de Estrella, entre varios reconocimientos más. Pero mientras su carrera se encontraba con éxitos continuos, en el 2003, Bryant enfrentó un momento devastador fuera de la cancha.

 

En el estado de Colorado, Bryant fue arrestado ese verano mientras se investigaba un caso de abuso sexual a una empleada de hotel de 19 años de edad donde Kobe se quedaba mientras se preparaba para una cirugía de rodilla. Bryant admitió que tuvo un encuentro sexual con la mujer, pero consensuado. Al final, el proceso en contra de Bryant se abandonó porque la acusadora no apareció para testificar en el juicio. Sin embargo, la situación dejó una mancha profunda en la reputación de Bryant. Perdió contratos con patrocinadores, la venta de su jersey se fue de bajada, su popularidad en general se desplomó, y en combinación, estaba dejando una ruptura dentro de su propio núcleo familiar. Un año después, Bryant declaraba: “Aunque de verdad creo que este encuentro entre los dos fue consensuado, ahora reconozco que ella no vio ni ve el incidente de la misma manera que yo. Después de meses de revisión y entendimiento, escuchando a su abogado y hasta a ella en persona, ahora entiendo cómo ella siente que no dio consenso a este encuentro”. Bryant y la mujer después establecieron un acuerdo en privado para resolver el juicio cívico.

 

En un documental en 2004, Bryant habló de sus problemas personales, declarando que pasó “de ser una persona en la cima del juego, con todo encaminado, a un año después, estando absolutamente sin idea dónde la vida se estaba dirigiendo, o si siquiera iba a ser parte de una vida como la conocemos”.

 

Mientras enfrentaba cantidad de asuntos personales, se esperaba de él el mismo rendimiento de siempre sobre la cancha. Eran tiempos difíciles para Kobe, estando bajo la lupa dentro y fuera de la cancha, de cara ante críticas y retos personales jamás antes enfrentados. Necesitaba renovarse, y viendo la película Kill Bill de Quentin Tarantino, encontró algo cuando apareció el apodo “Mamba Negra” dentro de la trama. Bryant investigó sobre el nombre, una serpiente que se caracteriza por su agilidad y agresión. En una entrevista con The New Yorker, Bryant explicó que se dijo a sí mismo: “wow, esto es bastante genial. Es una descripción perfecta de cómo quisiera que mi juego fuera”.

 

El apodo “Black Mamba” fue auto impuesto por Bryant; pero fue mucho más que un apodo, se volvió un álter ego que le permitía transformarse en la cancha y liberarse de Kobe Bryant, y todos los problemas que conllevaba. En el documental, Kobe agregó: “Este lugar que era como mi refugio [el basquetbol] ahora está siendo bombardeado con todo tipo de cosa que la gente dice. Tuve que separarme de mí mismo. Sentía que habían tantas cosas llegando al mismo tiempo. Se estaba volviendo muy, muy confuso. Tuve que organizar cosas. Así que creé Mamba Negra”.

 

Kobe continuó explicando que era una “batalla que sucedía en mí mismo”, y no en la cancha ni en contra de los oponentes que enfrentaba. El álter ego que le permitía escapar, fue creando su propio aura y forma de pensamiento que conocemos hoy en día como el Mamba Mentality. En una gira que llegó a las Filipinas en 2016, el mismo Bryant explicó que la mentalidad “es estar en una búsqueda constante de convertirte en una mejor versión de ti mismo. Ésa es la mentalidad. No es una cosa con límites. Es una búsqueda de ser mejor hoy de lo que eras ayer; y ser mejor el día de mañana que el día anterior”.

 

La mentalidad se fue estableciendo como una filosofía de competitividad propia y de mejoramiento personal; pero aunque el apodo y lo que se fue desenvolviendo del mismo comenzó en medio de una crisis personal durante ese verano del 2003, la realidad es que todo inició desde mucho antes, durante la temprana juventud de Bryant.

 

 

Durante su tiempo en la preparatoria, estudiando en Lower Merion High School en un suburbio de Filadelfia, Kobe llegaba al gimnasio a las cinco de la mañana todos los días. En una hora del día en la que la ciudad aún no despertaba, se mantenía oscura, y cuando la gran mayoría de los adolescentes de su edad seguían dormidos, Kobe estaba practicando tiros. Su entrenamiento duraba dos horas hasta que el reloj daba las siete de la mañana y tenía que dirigirse a los salones para el comienzo de clases. Durante la misma época, Kobe buscaba jugadores buenos de los que él podía aprender algo, retándolos a juegos de uno contra uno hasta que el primero llegara a los 100 puntos. La Mentalidad Mamba ya estaba presente, en una forma precaria, pero demostrando que más allá de un pensamiento, requiere un esfuerzo real, físico y disciplinado.

 

En el 2017, Bryant describía el Mamba Mentality como “un estilo de vida”. Continuaba: “No es una actitud. Es una manera de vivir; y es sólo intentar de ser mejor cada día. No es como andar de bravucón o algo por el estilo. Es sólo la forma más sencilla de intentar ser mejor en lo que sea que hagas”.

 

La tradición y reputación de ser el primero en el gimnasio lo continuaría llevando durante toda su carrera, incluso ya siendo una estrella consolidada de la NBA. Pero no sólo era entrenar antes que todos los demás, era entrenar después que todos también. Terminando los entrenamientos oficiales en equipo, era sabido que Kobe se quedaba lanzando tiros, contando con precisión el número de canastas que encestaba, y sin salir del gimnasio hasta alcanzar las 400.

 

Probablemente una de las anécdotas más conocidas sobre su obsesión por entrenar, perfeccionar y trabajar más duro que cualquier otro viene del 2012. Como parte de la Selección Nacional de los EUA para los Juegos Olímpicos, estando a lado de figuras generacionales como LeBron James, Kevin Durant y Carmelo Anthony, Kobe consiguió el número telefónico de un entrenador al que pudiera llamar cuando quisiera tener unas horas extra de entrenamiento. Un par de días después, el entrenador recibiría una llamada a las 4:15 am con la solicitud de Kobe para que le ayudara con ejercicios de acondicionamiento físico. El entrenador se vistió para dirigirse al gimnasio de inmediato. Llegó unos 20 minutos después de haber colgado el teléfono. En el gimnasio ya estaba Kobe Bryant, empapado en sudor. Entrenarían juntos durante 75 minutos, hasta las 7 am. El entrenador regresaba a su cuarto a descansar.

 

 

A las 11 am, cuando el entrenamiento oficial de la selección comenzaba, apareció el entrenador, viendo los demás jugadores calentando para iniciar. En en un costado del gimnasio estaba Kobe lanzando tiros a la canasta. El entrenador se le acercó y en sus palabras, la conversación que tuvieron fue algo parecido a lo siguiente.

 

Entrenador: “Buen trabajo esta mañana”
Kobe: “¿Eh?”
Entrenador: “El acondicionamiento, buen trabajo.”
Kobe: “Ah sí, gracias Rob. Te lo agradezco mucho”.
Entrenador: “¿Así que a qué hora terminaste?”
Kobe: “¿Terminar qué?”
Entrenador: “Tus repeticiones de tiros. ¿A qué hora saliste del gimnasio?”
Kobe: “Ah, apenas ahora. Quería 800 canastas, así que sí, apenas ahora”.

 

Kobe había entrenado durante siete horas antes de que comenzara el entrenamiento oficial de la selección a las once de la mañana. La mentalidad llevado a un resultado reconocible, requiere de cierta locura, una obsesión que Kobe fue desarrollando desde su juventud y que nunca se agotó, incluso siendo la gran estrella que fuimos conociendo sobre las duelas de la NBA. Pero había una forma más sencilla de explicar la mentalidad, y aplicable a cualquier cosa, no sólo el basquetbol o el deporte.

 

La lógica de repetición y encestar cientos de tiros cada día es la representación del dicho que “la práctica hace la perfección”, pero tomó incluso más sentido cuando Bryant se presentó en el programa de Jimmy Kimmel. Cuando Kimmel le preguntó sobre tomar el balón en momentos decisivos de un partido y lanzar el tiro crucial, Bryant contestó: “Un tiro importante es simplemente un tiro. Nos mentalizamos demasiado. Si intentas hablarte a ti mismo diciendo que es un gran momento, es un tiro de mayor importancia, te estás poniendo mucha presión a ti mismo. Ya has lanzado ese tiro cientos de miles de veces. Simplemente lanza otro. No tiene más presión porque lo he hecho miles de veces antes. Es como respirar. Lo haces tan seguido y tantas veces, que simplemente lo haces de nuevo. Si no te sientes así significa que no has [entrenado y] hecho el suficiente número de repeticiones. Porque después de un rato, es como descargar un software, ya que lo descargas [en tu sistema] ya se queda ahí”.

 

El Mamba Mentality condujo una larga y espectacular carrera de veinte años. Mencionar “Kobe” es suficiente en una escala global para saber que se está refiriendo a Kobe Bryant, esa gran estrella de la NBA, que constantemente es nombrado a lado de las grandes figuras históricas que ha tenido el deporte. Pero la mentalidad que le dio a Bryant esa carrera rebasa el deporte.

 

 

En el 2018, apareció entrevistado para el podcast Legends of Sport, donde dio más detalle sobre lo que significa la Mentalidad Mamba. Hablando directamente sobre su libro publicado ese mismo año titulado The Mamba Mentality: How I Play (La Mentalidad Mamba: La Manera en la que Juego), Kobe detalló: “Mucho de ello es tener la curiosidad infinita sobre lo que sea que hagas. Lo que verás en este libro es simplemente una persona que es muy curiosa sobre su oficio, así que constantemente se está haciendo preguntas como ‘¿por qué eso es así?’, ‘¿por qué está eso aquí, allá, ¿por qué es eso, por qué es aquello?’ Y luego, a través de esas preguntas, terminas en una madriguera de conejo que te conduce a más preguntas aún. Y es así como mejoras en tu arte. En su forma más pura, la Mentalidad Mamba es curiosidad. Después encimas cada una de sus capas arriba de eso”.

 

Después de su retiro de la NBA, Kobe ha seguido levantándose a las 4 am para entrenar, manteniendo metas personales, que se han cruzado con metas parentales. Retirado y con un éxito monetario suficiente para asegurar el bienestar de sus siguientes generaciones, Bryant explicó en el podcast The School of Greatness, que “tus hijos no pueden ver lo duro que trabajas. ¿Así que de qué manera podemos enseñarles a nuestros hijos lo que significa trabajar duro? Lo haces mediante el entrenamiento. Cuando me levanto en la mañana [a entrenar], mi hija va conmigo. Me acompaña antes de la escuela y se vuelve una cosa de padre-hija. Mediante ese proceso, ella entiende la importancia del trabajo duro”.

 

Además de la inquebrantable disciplina deportiva de Bryant, fue ganador de un Óscar en el 2018 por un cortometraje animado titulado Dear Basketball (Querido Basquetbol), publicó el libro anteriormente mencionado, recordando su carrera y haciendo varias reflexiones que incluyen su mentalidad, y hace una serie para ESPN de análisis titulado Detail (Detalle). También está desarrollando libros para jóvenes y podcasts para niños. El Mamba Mentality no para.

 

“No ha cambiado”, mencionó Bryant sobre su vida después del retiro. “El juego para mí siempre ha sido un vehículo mediante el cual yo me expreso, y descubro más cosas de mí mismo a través de retos y obstáculos variados. Estoy muy cómodo con soltar el basquetbol y continuar creciendo a través de otras cosas. Así que me siento completamente bien”.

 

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