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Los Eternos Chuck Taylor

TEXTO: LA CANASTA

 

El último jugador de la NBA en utilizar unos Chuck Taylor fue Mickey Johnson cuando jugó para los Nets en la temporada de 1985-86. Para ese entonces, los tenis llevaban casi 70 años de haber salido al mercado. Pensar que hoy en día es raro ver un modelo sobrevivir más de una sola temporada nos da perspectiva de lo que significaron para el deporte; y hasta la fecha, en pleno 2019, es difícil pensar en un día en el que no logremos ver a alguien usando unos en la calle. Con lo rápido que las cosas entran y salen de moda, hay que tomar un momento para caer en cuenta que los Chuck Taylor All-Star de Converse llevan más de cien años en el mercado y siguen vigentes, sobreviviendo las duelas durante diferentes generaciones de jugadores, y pasando a las calles para continuar su legado, que probablemente continuará mucho tiempo más.

 

Imagen vía Converse

 

Como varias empresas que comenzaron a fabricar tenis a principios de los 1900, Converse era una empresa de hule, fundada en el estado de Massachusetts en 1908 como el Converse Rubber Company por Marquis Converse. En la década de 1910, Converse exploraba el mercado de las llantas con la aparición de los automóviles pero no logró establecerse. Al mismo tiempo, en 1917, apareció una versión inicial de los All-Star, los Non-Skid, que se traduce como los antiderrapantes, un calzado específicamente diseñados para el baloncesto. Los Non-Skid estaban hechos con una suela de hule y la parte superior de lona.

 

 

La versión que se popularizó por todo el basquetbol y que conocemos hoy en día fue la de Chuck Taylor. Taylor fue un jugador semi-profesional que participaría en una de las iteraciones iniciales de los Celtics de Boston, y se unió a Converse dentro del departamento de ventas en 1921. Taylor se convirtió en una persona influyente dentro de la empresa, aportando comentarios concretos sobre el diseño de calzado, principalmente para mejorar la flexibilidad y el soporte al tobillo. Poco después, apareció el calzado rediseñado para el baloncesto, incluyendo el logo de una estrella sobre el tobillo con las palabras “Converse” y “All-Star”, y en 1923 finalmente se incluiría la firma de Chuck Taylor para establecer el modelo que conocemos hoy en día.

 

Taylor sería uno de los primeros atletas en el mundo, y el primero en el basquetbol, con una línea de calzado bajo su nombre. Además de ser clave para el diseño, el mismo Chuck Taylor sería parte importante para popularizar el calzado por todo Estados Unidos, organizando e impartiendo clínicas de basquetbol para jugadores de nivel preparatorio y universitario. Después formaría parte del equipo de basquetbol de la empresa conocido como los All-Stars de Converse, participando en la gerencia y como jugador. El equipo en sí no formaba parte de una liga, sino que hacía giras por diferentes partes del país, retando a equipos locales y promoviendo el tenis a través del deporte. Lo que sería un esquema de ventas y promoción, simultáneamente expandía el deporte a través de las clínicas y espectáculos deportivos.

 

Con varias giras alrededor del país, basquetbolistas en todos los estados comenzaron a adoptar los Chuck Taylor como el tenis preferido para las generaciones nuevas. Desde niveles recreativos y amateur, hasta atletas olímpicos y profesionales, los All-Star se fueron estableciendo en las siguientes décadas como el calzado especializado para el entrenamiento. En las Olimpiadas de 1936 y 1968, los Chuck Taylor fueron el calzado oficial de la Selección Nacional de los EUA, y durante la Segunda Guerra Mundial, se convirtieron en el calzado atlético oficial de las fuerzas armadas de los EUA. Cuando la NBA se formó en 1949, casi todos los jugadores de la liga utilizaban los Chuck Taylor. El modelo, sencillo y minimalista desde la perspectiva actual, disponible en dos colores, negro y blanco, fue enteramente revolucionario.

 

Bob Cousy en 1959 / Fotografía por WM C. Greene

 

Para los años 60, Converse se salió un poco de la simplicidad, ofreciendo el tenis en diferentes colores, y nuevamente, cambiando el juego del mercado del tenis deportivo a más de 40 años de haber aparecido por primera vez. En una entrevista con Sports Illustrated, uno de los gerentes generales de Converse, Rodney Rambo, recalcó: “le estábamos dando a los consumidores la oportunidad de expresarse a través del calzado, fuera del blanco y el negro. Era la primera vez para mucha gente poder elegir algo que expresaba su personalidad un poco mejor”.

 

Los All-Star se habían convertido en el calzado del basquetbol, y ahora con diferentes esquemas de colores, empezó a rebasar el comercio deportivo, cruzando hacia el mercado de la moda casual. Chuck Taylor, conocido también como el “Embajador del Baloncesto” con incontables giras promoviendo y enseñando los fundamentos del deporte, sería incluido en el Salón de la Fama de Baloncesto en 1968.

 

Para los años 70, el mercado de los tenis deportivos empezaba a tener actualizaciones tecnológicas para mejorar el rendimiento de los atletas, su comodidad y seguridad. Converse comenzó a perder el mercado, encontrándose con dificultades financieras que no había visto antes. Jugadores de basquetbol ya preferían tenis de piel, y en general había una oferta más amplia de marcas deportivas. Converse había pasado tantas décadas en la cima que no logró ver las nuevas corrientes que llegaban y adaptarse a tiempo. La marca incluso jamás había patrocinado a un jugador hasta que lo intentó en 1975 con Julius Erving. Pero ya era muy tarde. El basquetbol estaba pasando a otra época.

 

Los Chuck Taylor, después de 50 años sobre las duelas más importantes del mundo, empezaban a desaparecer como tenis deportivo, pero ya habían cumplido su rol. Los All-Star dejaron una prolongada huella a lo largo de varias décadas, y Taylor, aunque hoy en día no es un nombre tan asociado con el basquetbol histórico como lo es un Wilt Chamberlain o Jerry West por mencionar a un par, sin duda fue parte importante de su historia.

 

Mientras el declive de los Chuck Taylor sobre la duela sucedía, el calzado comenzaba a cruzarse hacia otros mercados. Con la introducción de siete colores diferentes en 1971, los Chuck Taylor ya cargaba con cierto auge de moda retro, permitiendo al consumidor jugar con esquemas de diseño por la oferta de colores, y apareciendo en diferentes escenas socioculturales, en especial en la urbe, deportes callejeros como el skate, y en ambientes musicales como el rock.

 

En algún momento, se pensaba que Tree Rollins sería el último jugador de la NBA en portar los Chuck Taylor en 1979, pero Michael Ray Richardson también los usó con los Nets en los 80, así como Mickey Johnson, también de los Nets en 1985. Para ese entonces, los Chuck Taylor estaban lejos de ser el calzado de élite deportivo que lo fue entre los 40 y 60, pero es increíble la cantidad de décadas que resistieron sobre las canchas, y que se seguían asomando en la NBA en los 80.

 

Mickey Johnson / Imagen vía NBA

 

Con el tiempo, los Chuck Taylor se fueron estableciendo como un calzado de moda callejera, estilo retro. Pasaron de ser los preferido de los atletas a los preferidos de artistas y músicos, así como simpatizantes de los diferentes movimientos sociales que los acompañaban. A inicios de los 2000, Converse pasaba por problemas financieros, y en 2003, Nike adquirió la empresa.

 

A través de las últimas décadas, han aparecido versiones especiales de los Chuck Taylor, colaboraciones con artistas, incontables ediciones de colores y patrones, pero lo impresionante es que Converse no ha dejado de jugar con el modelo, y simultáneamente respetando el diseño original. “Siempre hay una nueva aproximación con los materiales”, agregó Rodney Rambo. “Una de las cosas más importantes es que nunca nos metemos con la estética de los Chuck. Los consumidores les encanta por la forma en la que se ven. Hay un dicho dentro de la empresa, ‘no se metan con Chuck’”.

 

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