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Mundial de 1986: Rivalidad política e imaginario deportivo

TEXTO: DJATMIKO WALUYO

En una imagen se reúne un imaginario diverso, en el que ser alto no era requisito para ser un grande en el basquetbol, y en el que EUA no se paraba solo como el gigante del baloncesto. La imagen es de 1986, durante la Copa Mundial de Baloncesto realizado en España entre el 5 y el 19 de julio. Aparece Tyrone “Muggsy” Bogues de 1.60m atacando el aro ante Arvydas Savonis de 2.21m en la final del torneo. 

Imágenes vía FIBA

El Mundial fue relevante por varias razones. Por primera vez participarían 24 selecciones nacionales, se incluiría la línea de tres puntos, y había una atención mediática mayor con transmisiones televisivas más organizada. Sobretodo, la rivalidad entre los EUA y la Unión Soviética tendría un escenario mayor.

En el mundial anterior, organizado en 1982 en Colombia, la Unión Soviética había salido campeón, por encima de los Estados Unidos. En los Juegos Olímpicos de 1980, los EUA lideraron un boicot masivo de varios países que no participarían en el evento deportivo que se llevaba a cabo en Moscú, marcando la primera vez que las Olimpiadas se organizaban en un país comunista. (No fue hasta el 2008 en China que apareció una segunda vez.) La Unión Soviética haría lo mismo, haciendo un boicot contra las Olimpiadas de Los Ángeles en 1984. Así que el último certamen mayor de baloncesto terminó con los soviéticos de campeones y los estadounidenses en segundo lugar. La Guerra Fría se conducía bajo varios esquemas, y las plataformas deportivas era una.

España sería uno de los escenarios con el Mundial de 1986. Entre los sucesos recordados para las anécdotas latinoamericanas, Argentina vencería a los EUA en la segunda fase en la sede Oviedo, marcando la gran sorpresa del torneo. Pero ante la derrota contra Italia, guiados por Walter Magnífico, Argentina no pasaba a la siguiente fase y se quedaría con esa gran historia que además confirmaba la vulnerabilidad del cuadro estadounidense. 

No obstante, EUA era la fuerza mayor. Con una selección de jugadores amateurs de la NCAA, en el equipo destacaban David Robinson, Kenny Smith, Tommy Amaker y por supuesto, Tyrone Bogues. “Muggsy” se convirtió en la gran figura mediática, y los españoles terminaron apodándole “La Chispa Negra”. El público estaba completamente cautivado por las capacidades de Bogues. Su técnica y talento eran innegables, pero su baja estatura y velocidad la aprendió utilizar a su favor, apareciendo inesperadamente para robar balones, intervenir en las jugadas, o escapándose entre las defensas para crear canastas.

Del otro lado de la rivalidad, Sabonis, probablemente el mejor centro del mundo en ese momento, lideraba la selección soviética que se mantenía invicta. Por mucho, Sabonis dominaba la pintura ante cualquier rival, incluso en su encuentro ante los EUA, hacía que David Robinson luciera como un jugador físicamente más chico, débil y en varios momentos, técnicamente un paso debajo del nivel que manejaba Sabonis. Rodeando la gran figura soviética eran unos franco tiradores en Rimas Kurtinaitis y Valdemaras Homicius que creaban un equipo verdaderamente complicado. 

La final esperada se daba, EUA y la Unión Soviética se enfrentaban en el Palacio de los Deportes de la Comunidad en Madrid. Y durante la mayor parte del partido, EUA demostraba un buen juego organizado, efectivo y llegaba a controlar el partido con ventajas que alcanzaban los 18 puntos. De la mano de Sabonis, los soviéticos remontaban, y al final se acercaba a dos puntos, con un marcador de 85-83. EUA llevaba 32 años sin títulos mundiales y estaban de frente a una amenaza real, que por el clima geopolítico entre los EUA y la Unión Soviética, la tensión rebasaba el deporte. Al final, con 15 segundos restando, Kenny Smith anotaría una canasta sobre la defensa de Sabonis que sellaba la ventaja y el marcador final de 87-85. Después de más de tres décadas, EUA era campéon del mundo.

Tres años después, el Muro de Berlín caía y poco después de eso, la Unión Soviética se disolvía. En los años siguientes, las guerras destrozarían la vida de millones de personas. Las naciones bálticas como Lituania, Estonia y Latvia se separaban, que aunque representan países pequeños, en términos de basquetbol eran claves para la selección soviética. Sabonis, además de Sarunas Marciulonis venían de Lituania.

Para 1992, jugadores profesionales participaban en torneos internacionales, aparecía el legendario Dream Team y los equipos amateur desaparecían en los mundiales y olimpiadas. Ese Mundial de 1986, de alguna manera, representó mucho más que un torneo deportivo y logró capturar un momento histórico en el tiempo.

La primera imagen del texto nos remite al imaginario de los tiempos. La Unión Soviética era un misterio para los países occidentales. Se sabía poco a ciencia cierta, de lo que se trataba el país, su cultura y sus avances tecnológicos. Sólo representaba el otro lado de una rivalidad entre poderes representado por los medios e incluso la ficción. Lo que se sabía era que la Unión Soviética era real, poderosa y bien organizada. El Mundial de 1986 lo puso en cancha y con balón. Bogues alzándose frente a Sabonis era la imagen perfecta de la rivalidad.

* * *

Por su parte, Tyrone Curtis “Muggsy” Bogues se convertiría en el jugador más bajo en la historia de la NBA, y como referencia, apenas rebasaba los 60 kilos de peso. Después de cuatro años de carrera colegial con Wake Forrest (1983-1987), durante el cual fue seleccionado nacional para ese mundial. Posteriormente fue seleccionado en la primera ronda del Draft de 1987 como el número 12, y jugó 14 temporadas en la NBA. Sus diez años con los Hornets de Charlotte – que arrancaban como equipo expansión de la liga en 1988 – probablemente sea la época más reconocida de Bogues. Los Hornets se volvieron uno de los equipos más populares con “Muggsy” liderando la ofensiva a lado de la dupla poderosa de Larry Johnson y Alonzo Mourning.

Considerado uno de los mejores jugadores europeos de todos los tiempos, Sabonis jugó en varias ligas europeas y fue clave para que la Unión Soviética ganara la medalla de oro en las Olimpiadas de 1988 en Corea del Sur.

Sabonis era un fenómeno sobre la cancha. Era enorme con la capacidad de tirar de larga distancia y tenía una visión precisa del juego que le permitía distribuir el balón con destreza. A pesar de que fuera seleccionado por los Trailblazers de Portland en el Draft de 1986, pasarían casi diez años para que jugara en la NBA. Entre la tensión política entre la Unión Soviética y los EUA, lesiones y un mal manejo de su carrera por la gente que lo rodeaba, tendría 30 años de edad cuando por fin debutaba con los Blazers en 1995. Los Blazers calificarían a los Playoffs durante cada uno de sus años con el equipo entre 1995 y 2001.

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