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Mundial de Baloncesto: La Historia de China

TEXTO: LA CANASTA

 

Hay varios estudios que indican que el deporte más popular de China es el baloncesto; y aunque no lo fuera, y sólo está en el top cinco, con una población marcada en 1,395,000,000 de habitantes, estamos hablando de muchísimos fanáticos. Sumando que el país se ha establecido como un poder económico a nivel global, el nombramiento de China para ser cede de la Copa Mundial de Baloncesto 2019 tiene todo el sentido. Desde el rol de los deportes en las relaciones diplomáticas, hasta el auge de Yao Ming haciendo que el baloncesto explotara en el país asiático, y el surgimiento de una liga nacional con importancia global, China y el basquetbol tienen una historia larga que en combinación, hoy en día, se vuelve una fuerza innegable.

 

Imagen vía FIBA

 

A principios del Siglo XX, surgía la Revolución Xinhai, se terminaba la última dinastía imperial de China, la Dinastía Qing, y se establecía el país como república en 1912. Surgieron conflictos internos creando una guerra civil, y en 1949, el Partido Comunista de China tomó control de la parte continental del país, estableciendo lo que hoy en día conocemos: la República Popular China. El panorama socio-político es relevante para hablar del deporte y el basquetbol en China porque el establecimiento de un estado comunista traería tensiones políticos para el país, y el deporte tomaría un rol significativo en su diplomacia internacional. En la década de los 50, las selecciones nacionales de la República Popular China empezaron ha realizar giras competitivas ante otros países dentro y fuera del bloque socialista. El baloncesto en particular se beneficiaría, exponiéndose a sistemas foráneos e incrementando el interés de toda una población hacia esta disciplina.

 

Durante la época maoísta (1949-78), el lema deportivo de “amistad primero, competencia segundo”, formó un acercamiento diplomático a las interacciones que tenía el país mediante el deporte. Viéndolo desde un panorama más amplio, la época condenaba y reprimía lo proveniente del Occidente, su influencia, y por ende, sus formas de entretenimiento. Sin embargo, el basquetbol era aceptado. De hecho, la población general ni asociaba el basquetbol con los Estados Unidos. La época maoísta construyó la base para que el basquetbol se consolidara en un especie de deporte nacional. Las canchas de basquetbol se veían por todo la nación, sin importar las condiciones sociales, se promovía internamente como forma de ejercicio, y se establecía la Asociación China de Baloncesto para regir y manejar el deporte en el país.

 

Dentro del Ejército Popular de Liberación, el basquetbol se volvía una actividad que además cultivaba el trabajo en equipo, camaradería, y una forma divertida de ejercicio, convirtiéndose en el pasatiempo preferido dentro de los rangos militares. Incluso jugadores talentosos recibían promociones de rango y con ello, los beneficios que podría tener un atleta profesional como alimentos de alta calidad, vehículos buenos y ropa cara. Los mejores basquetbolistas se veían en los equipos militares, como los Rockets de Bayi, que presumía a jugadores como Wang Zhizhi, el primer basquetbolista chino en llegar a la NBA.

 

En 1987 sucedió algo clave, China tuvo la oportunidad de asomarse a la NBA por primera vez, cuando la liga le dio los derechos de transmisión a la Televisión Central de China. Con la campaña de globalización de la NBA durante la década de los 90, la liga se daría cuenta del público establecido que ya tenía China, un país que ya contaba con cientos de millones de individuos que entendían, apreciaban y disfrutaban el baloncesto. China no tardó en hacer su propia liga, y en 1995 se inauguró la liga nacional, también llamada Asociación China de Baloncesto, comúnmente identificada como CBA por sus siglas en inglés.

 

Conforme el país transicionaba a políticas más flexibles que disparaban la economía, el aura que cargaba el basquetbol en China se fue transformando de uno los pasatiempos más practicados y queridos de todo el país, a un lucrativo mercado que se comercializa exponencialmente. Productos y organizaciones locales se incrementaban, mientras la NBA y marcas foráneas relacionadas al deporte veían a un enorme mercado inexistente en cualquier otro lugar del mundo. Hoy en día se estima que unos 300 millones de chinos siguen el basquetbol, lo cual equivale a casi toda la población de los Estados Unidos.

 

Por su parte, la CBA se transformó en una liga que ofrecía salarios competitivos para jugadores talentosos, y además de producir talento local como Yao Ming y Yi Jianlian, terminó dándole casa a un sinnúmero de basquetbolistas internacionales, incluyendo a figuras de renombre global como Stephon Marbury, Tracy McGrady, Gilbert Arenas, Steve Francis y Metta World Peace (anteriormente conocido como Ron Artest). La popularidad del baloncesto llegó a niveles climáticos en los 2000, precisamente con el surgimiento de Yao Ming. Aún en su adolescencia, Ming arrancó su carrera con los Sharks de Shanghai donde ganó un campeonato, y a los 23 años de edad, terminó como la primera selección del Draft de la NBA del 2002, uniéndose a los Rockets de Houston. Ocho temporadas en la liga y ocho selecciones de Juego de Estrellas de la NBA, Yao Ming se consolidó como estrella global de baloncesto, formando parte de la internacionalización del deporte, y con la bandera China ondeando encima. Cuando Yao Ming enfrentó a Shaquille O’Neal en un partido entre los Rockets y los Lakers, 200 millones de chinos sintonizaron a la transmisión. Siempre es un atractivo ver a un representante nacional enfrentar lo mejor del mundo, pero el basquetbol en particular, aunque explotó con Yao Ming, era mucho más que sólo el orgullo nacional tomando la forma de un jugador. El baloncesto llevaba décadas de trabajo socio-cultural en todo el país donde se fue estableciendo como el deporte más importante en China.

 

Imagen vía Wikimedia

 

Hoy en día China ya es un destino deportivo a nivel global, siendo cede de los Juegos Olímpicos del 2008, el Campeonato Mundial de Atletismo en 2015, ahora siendo casa de la Copa Mundial de Baloncesto de este año, y en el 2022 de los Juegos Olímpicos de Invierno. La historia ha dado vuelta completa. Con el arranque de la Copa Mundial de Baloncesto este 31 de agosto, ahora es China quien tendrá en casa a las 32 mejores selecciones del mundo reunidos en su país, presumiendo un evento de élite atlético, y de diplomacia internacional. “Amistad primero, competencia segundo”.

 

Históricamente, las políticas de China han restringido la influencia socio-cultural extranjera en su país, y la influencia que pueda tener en su población. La globalización era inminente. Si bien se trabajó durante décadas mediante la diplomacia del ping-pong y el baloncesto en tiempos de tensión política internacional, ahora el deporte se ha vuelto en la ventana y apertura para que el pueblo chino se exponga a la cultura occidental, y en específico con el baloncesto. Ahora sólo queda voltear a ver a China y disfrutar del mejor evento internacional de basquetbol: la Copa Mundial de Baloncesto 2019.

 

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