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OKC: El fin de una era

TEXTO: LA CANASTA

 

El Thunder de Oklahoma City no es un nombre de franquicia que remite a diferentes eras y décadas de historia porque hace unos diez años apenas comenzamos a escuchar ese nombre y ver el azul y blanco que caracterizan el equipo. En realidad, la franquicia fue establecida en 1967 como los SuperSonics de Seattle, pero desde el 2008 pasaron a Oklahoma. En pocas temporadas, el renovado equipo se convirtió en una de las franquicias con más talento de la liga. Hasta hace no mucho, OKC tenía a Russell Westbrook, Kevin Durant, James Harden jugando al mismo tiempo y disputando unas Finales de la NBA. Pero el tiempo pasa demasiado rápido. Ahora el equipo ha enviado a la mayor parte de sus activos y nombres reconocidos a otro lado, marcando el fin de una era y el comienzo de lo que parece una etapa de reconstrucción.

 

Imagen vía Russell Westbrook

 

Los SuperSonics terminaron cambiando de casa cuando Howard Schultz vendió el equipo a un grupo de inversionistas liderados por Clay Bennett en el 2006; y en el 2008 se presentó el nuevo logo y nombre de la franquicia que pasaría a Oklahoma City. Un año antes, los SuperSonics habían seleccionado a Kevin Durant en el Draft del 2007, y terminó premiado como Novato del Año. Ese mismo año habían logrado adquirir la selección número cinco también, Jeff Green, en un intercambio con Boston. Un año después, en el último Draft en el que participaron oficialmente los SuperSonics, nombraron a Russell Westbrook con la cuarta selección. Pero no fue la única adición de Draft ese año. Los altos mandos de la franquicia demostraban un ojo refinado de reclutamiento, y terminaron con Serge Ibaka también, con la selección veinticuatro. Comenzaba una nueva era como el Thunder de Oklahoma City, y tenían un par de jóvenes dinámicos, Durant desarrollándose en una de las armas ofensivas más complicadas para las defensas de la NBA, y Westbrook trabajando todos los ángulos de la cancha con una energía que encajaba a la perfección con la renovada identidad de la franquicia. Ibaka, por su lado, demostraba todas las herramientas para imponer en el lado defensivo mientras seguía desarrollándose como jugador; y Jeff Green se estableció en una pieza constante como titular y parte del elenco joven.

 

Imagen vía Russell Westbrook

 

El talento estaba, pero con la falta de experiencia y maduración, la primera campaña de OKC terminó con un récord de 23-59, y por ello, con la tercera selección del Draft del 2009. La directiva seguía acertando, ahora eligiendo a James Harden. Con Durant liderando la NBA en puntos anotados, Westbrook e Ibaka encontrando el ritmo de la liga en su segundo año, y todos madurando rápidamente, el Thunder más que duplicó el número de victorias a 50. Pasando a la postemporada, el equipo perdió en la primera ronda, pero consiguió una experiencia importante para el grupo de jóvenes que ya demostraba la capacidad de estar entre los mejores después de apenas un par de años en la liga.

 

En la temporada 2010-11, ya asegurada la extensión de contrato de Durant, el Thunder mejoraría su récord a 55 victorias y nuevamente un lugar en la postemporada. OKC seguía haciendo modificaciones, enviando a Jeff Green a los Celtics por Kendrick Perkins y Nate Robinson, pero había encontrado su identidad. Desde la banca, Harden relevaba con energía ofensiva, y el cuadro de jóvenes ahora avanzarían hasta las Finales de Conferencia. A los Mavericks, sin embargo, nadie los iba a derrotar ese año. Ni el Heat de Miami que contaba con LeBron James, Dwayne Wade y Chris Bosh pudo con ellos en las Finales.

 

OKC no tenía prisa, pero dejaba a toda la liga bien atentos con lo que hacían sobre la cancha, mostrando una maduración acelerada al lado de un talento innegable, y marcando la llegada de una nueva fuerza. En tres años, el gerente general del equipo, Sam Presti, y el entrenador, Scott Brooks, habían transformado al Thunder a un equipo serio, armado de jóvenes que ya presumían experiencia alargada en la postemporada.

 

Westbrook extendía su contrato, Durant mantenía el alza de su nivel, y de repente se encontraban a un paso muy realista de convertirse en campeones de la NBA. ¿Cómo no pensar que esto se convertiría en una dinastía?

 

Entendiendo la extenso de una temporada de la NBA con 82 partidos disputados para después pasar a las semanas más intensas de juego en los Playoffs, OKC se reguló más en la temporada del 2011-12 y bajó a un récord de 47 victorias. Pero la energía y la mentalidad para la postemporada venía diferente. La base principal de talento – Durant, Westbrook, Harden e Ibaka – tenían entre 22 y 23 años apenas, pero todos sólidos sobre la cancha y con mucho entendimiento de lo que venía. Los Playoffs serían diferente.

 

En la primera ronda, barrieron a los campeones defensores, los Mavericks de Dallas. Después derrotaban a los Lakers en cinco partidos, y cuando enfrentaron a los Spurs en sus mejores momentos de Tim Duncan, Tony Parker, Manu Ginóbili y un joven de nombre Kawhi Leonard, el Thunder de nuevo avanzando en seis partidos. OKC ahora enfrentaban el temido Big 3 del Heat, pero además tendrían la ventaja de casa en las Finales. Aunque Miami presumía de los nombres más grandes que gozaba la liga ese año, había mostrado ser vencible a lo largo del año, y en especial en las Finales del año anterior.

 

Thunder estaba encaminado hacia una dinastía lógica, jóvenes talentosos derrotando los equipos más duros de la conferencia más complicada, y sin necesidad de pasar al séptimo partido. Las expectativas se estaban cumpliendo y en menos tiempo de lo esperado. Las Finales empezaron en Oklahoma City, y Thunder ganó el primer partido. La energía estaba a la alza, la ciudad celebraba con confianza, y la franquicia caminaba con el aura de que el tiempo había llegado.

 

Por su lado, Miami había pasado por toda una temporada de críticas, citando lo “invencible” que sería tener las figuras de James, Wade y Bosh jugando lado a lado. Además cargaban  Heat obtendrían cuatro victorias consecutivas. Además cargaban con el peso de haber perdido las Finales del año anterior. Ante la presión, el Big 3 respondía, y dejaban saber que los jóvenes todavía tenían que esperar. Heat ganó los siguientes cuatro partidos de manera consecutiva, y alzo el trofeo de campeonato.

 

No era el fin de OKC. Estaban lejos de enfrentar esa sensación fatalista. Eran demasiado jóvenes y talentosos para comenzar a desesperarse. Pero Sam Presti enfrentaba decisiones complicadas. Durant y Westbrook estaban asegurados con sus extensiones de contrato. Mientras tanto, Serge Ibaka y James Harden comenzarían su última temporada bajo el contrato de novato. La primera noticia fue la firma de Ibaka por cuatro años y 48 millones de dólares. Pero con los contratos millonarios distribuidos entre Durant, Westbrook y ahora Ibaka, quedaba la duda sobre las finanzas y la flexibilidad que tenía el equipo para poder ofrecerle algo atractivo a Harden. Con una dinastía en la vislumbre, Oklahoma City estaba en aprietos, buscando manejar sus estrellas y evitar exceder el límite salarial (salary cap) y los impuestos de lujo (luxury tax) que conlleva. A Harden se le extendió una oferta que representaba unos 5 millones de dólares menos del contrato máximo, que equivaldría a unos 16 millones de dólares anuales.

 

Imagen vía Wikimedia

 

Lo que era complicado predecir, es que cambios en la NBA incrementaría el límite salarial de la NBA en poco tiempo, y los contratos superarían por mucho esa cantidad de 16 millones anuales. Es complicado analizar la decisión que tomó Presti, pero es aún más difícil predecir las finanzas de toda una liga. ¿Fue un lujo que debió de haber tomado? ¿Arruinó la oportunidad de establecer una dinastía nueva para la NBA? ¿O había hecho lo correcto? Al final, la NBA es una liga llena de franquicias, es decir, negocios; y cada equipo, ante todo, busca generar ingresos y ganancias, no tener que pagar cuotas millonarias por rebasar el límite salarial, y por ende arriesgar la empresa completa y todos los involucrados. Sam Presti, además, había manejado tres años consecutivos de selecciones impresionantes del Draft. Kevin Durant, Russell Westbrook, James Harden y Serge Ibaka en tres años. La tarea de acertar en un Draft es difícil, y él había hecho tres consecutivos a la perfección. Nadie estaba en la posición de criticar a Presti y sus decisiones, que había creado un equipazo en poco tiempo.

 

Entre el vaivén de la negociación, Presti tomó una decisión complicada, enviando a James Harden a los Rockets de Houston por Kevin Martin, Jeremy Lamb y selecciones de Draft. En entrevista con Hannah Storm para ESPN, Harden mencionó que “Siento que ya había sacrificado salir de la banca y hacer lo que sea necesario para ayudar al equipo, y no estaban dispuestos a ayudarme a mí”.

 

Sin Harden, Oklahoma City demostró seguir siendo una fuerza seria. Había acertado en apostar por Durant, Westbrook e Ibaka. En la temporada 2012-13, el Thunder se colocaría con el mejor récord de la peleada Conferencia del Oeste, amasando 60 victorias y sólo 22 derrotas.

 

La postermporada arrancaba y venía algo interesante, Oklahoma City enfrentaba a Houston liderado por un inspirado James Harden. Harden había demostrado su valor a lo largo de todo el año, liderando el equipo y venciendo cualquier defensa que le ponían de frente. Pero el Thunder estaba demasiado bien armada y dejaba atrás a los Rockets. OKC pasaba a la siguiente ronda, sin embargo, enfrentaría un infortunio grave. En el segundo partido de la serie ante Houston, Westbrook se lanzaría por un balón suelto, chocando con Patrick Beverly, y sufriendo una lesión de rodilla que requeriría cirugía, una ruptura de su menisco derecho. Westbrook terminaría fuera del resto de la postemporada, y dejaría al equipo sin una de las piezas clave que inyectaba a todos con una contagiosa energía competitiva poco común, incluso a nivel NBA. Para los aficionados de los datos curiosos, la ausencia de Westbrook marcaría la primera vez que faltaría un partido en toda su carrera, incluyendo preparatoria y universidad.

 

En la siguiente ronda, Thunder enfrentaba a los Grizzlies, y estos aprovecharían un oponente en muletas. Los Grizzlies eliminaba a Thunder, dejándolos con un sabor amargo, sabiendo que no lograron competir en su nivel real sin Westbrook. Mientras tanto, uno de los jugadores que habían llegado en el intercambio por Harden, Kevin Martin, que no llenó las expectativas, y fue enviado a los mismos Grizzlies. En cuanto el Draft, Presti hacía su magia de nuevo, anunciando a Steven Adams con la selección número doce.

 

Arrancaba la temporada 2013-14, el equipo identificando la importancia de Steven Adams y Andre Roberson para contratarlos de nuevo. Westbrook pasaría por otra cirugía más, y aunque no afectaría su temporada, ya se comenzaba a hablar de sus rodillas. OKC no alentaba el ritmo, y seguía arrasando con la NBA, presumiendo un récord de 23-5 en diciembre. Sin embargo, Westbrook requeriría otra cirugía. Mientras se esperaba su regreso un poco después del Juego de las Estrellas, Durant no titubeó, y lucía mejor que nunca. Durant dominó la liga por completo, echándose el equipo al hombro, y empujando a todos hasta conseguir el segundo mejor récord de la NBA. Durant levantaba el trofeo de MVP.

 

En la postemporada, Thunder arrancaba con una batalla épica ante los Grizzlies. Los primeros cuatro juegos de la serie se decidió en tiempo extra, pero los Grizzlies sacaban los triunfos, y lideraban la serie 3-1. Thunder resistía la presión y ganaría tres partidos consecutivos, con Durant anotando 33 puntos y Westbrook un triple doble en el juego 7 para avanzar. Después derrotaron a los Clippers. En las Finales de Conferencia, enfrentaban a los Spurs, pero las lesiones seguirían siendo un tema demasiado conocido. Ahora sería Ibaka quien sufriría el desgaste de una larga temporada de NBA, y una lesión en la pantorrilla lo dejaría fuera por el resto de la postemporada, o por lo menos eso decían los médicos. Ibaka era el pilar defensivo del equipo, y en la postemporada, la defensa hace la diferencia. Ante la notable ausencia de Ibaka, éste luchó ante su propia lesión, regresó al partido 3, y despertó al Thunder con una motivación agregada. Sin embargo, los Spurs serían demasiado consistentes con su juego ordenado. San Antonio eliminaba a Thunder en seis partidos.

 

La sensación de seguir siendo un equipo prometedor, lleno de talento joven, se volvía demasiado familiar. OKC se quedaba a un par de pasos de los equipos más grandes de la NBA. Las cosas no mejoraban el siguiente año. Westbrook no empezaba la temporada con el equipo por una fractura en la mano, y en octubre, Durant pasaba por el quirófano por una fractura en el pie. OKC tenía un récord de 4-12, pero ante los regresos de Durant y Westbrook, las rachas de victorias llegaban y se colocaban de nuevo. Sin embargo, las lesiones perseguían a Durant, que finalmente pasó por otra cirugía en febrero, dejándolo fuera del resto de la temporada.

 

Las ausencias fueron demasiado a lo largo del año, y Oklahoma City quedó fuera de la postemporada. El entrenador Scott Brooks – quien había llevado al Thunder a exitosas campañas y postemporadas consistentes – había tenido una accidentada temporada llena de lesiones. En la búsqueda de un culpable, la directiva se deshacía de Brooks, quien no sólo había logrado llevar al equipo constantemente a la postemporada, sino logró la tarea delicada de alejar los egos de un grupo de jóvenes talentosos, y unirlos con objetivos compartidos como equipo.

 

La salida de Brooks fue difícil para todo el equipo, pero no había más que mantener una mentalidad sólida. Oklahoma City aún presumía su mismo cuadro, su base de talento aún joven, ahora todos sin lesiones, y listos para lo que vendría. Tener una temporada derrotada incluso daba lecciones y experiencia.

 

El entrenador Billy Donovan llegaba en reemplazo de Brooks, y directo a una posición privilegiada con talento envidiable a su disposición. Durant, Westbrook, Ibaka y Adamas estaban todos saludables, y Oklahoma City salió a la escena dominante nuevamente en la temporada 2015-16, consiguiendo 55 victorias. En la postemporada, vencieron a los Mavericks, y después los Spurs con relativa facilidad para pasar a las finales ante los Warriors que lucían impresionantemente invencibles.

 

Los Warriors habían consolidado su historia rompiendo el record de la NBA y amasando 73 victorias en la temporada regular. Thunder no se achicó. Todo lo contrario, OKC tenía demasiado frescas las temporadas pasadas en las que enfrentaban caídas y lesiones. Ahora con el equipo completo y más hambrientos que nunca, jugaron sin errores, en unísono y obteniendo una ventaja de 3-1 en la serie. A una victoria de vencer al histórico equipo de los Warriors y pasar a las Finales, todo se derrumbó. Tampoco fue culpa de OKC, hay que darle su lugar a los Warriors que despertaron en el momento crucial. Los Spalsh Brothers, Steph Curry y Klay Thompson, enloquecían. Golden State ganaban el quinto en casa, y era lógico, pero el partido 6 en Oklahoma City, por lógica era de Thunder. Con la espalda contra la pared, Warriors resistía, y aunque OKC se adelantaba en el marcador, los últimos minutos del partido fueron de Curry y Thompson quienes lanzaban bombas sin parar, anotando tiro tras tiro de larga distancia. Los Warriors se acercaban, empataban y rebasaban. Thunder no tuvo respuesta y quedaba en shock, junto a toda la afición de Oklahoma City. Quedaba el séptimo partido, pero la derrota verdadera fue el sexto juego, y la realidad de ver la serie que dominaban 3-1 caerse de las manos. OKC, nuevamente, se quedaba corto.

 

El verano del 2016 pasó por muchas cosas. OKC envió a Serge Ibaka a Orlando por Victor Oladipo, considerándolo un movimiento importante para apoyar la ofensiva de Durant y no dejarle caer tanto peso a sus hombros. Pero ese verano también enfrentaban la agencia libre, y Durant era la figura cotizada de toda la liga. Por si fuera poco, la NBA pasaría a un incremento importante del límite salarial por equipo, y ahora las franquicias repentinamente tenían un presupuesto agigantado en sus manos para hacerle ofertas a Durant.

 

Pasaría lo que ya todos conocemos, Durant firmaría con el equipo que lo acababa de eliminar de la postemporada, los Warriors de Golden State, que ya presumía un poderío ofensivo implacable. Ese equipo que había obtenido 73 victorias la temporada anterior, ahora firmaba al agente libre más codiciado, un jugador que se había convertido en ofensiva imparable, constantemente nombrado dentro de los mejores cinco de toda la liga. La comunidad de la NBA, desde los fanáticos hasta los jugadores, quedaban boquiabiertos con el anuncio.

 

Contrario a Durant, Westbrook confirmaba su lealtad a OKC, firmando una extensión de tres años con el equipo en vez de decidir jugar su último año y explorar las ofertas de la agencia libre. Y Westbrook no espero hasta el final de la temporada, si no antes de que empezara, declarando: “la lealtad es algo a lo que yo sostengo. No hay necesidad de esperar si sabes dónde quieres estar.”

 

Imagen vía Oklahoma City Thunder

 

Westbrook llevaría su juego a nivel histórico, marcando 42 triples dobles en la temporada, siendo el primero en promediar un triple doble para toda una temporada desde que lo hiciera Oscar Robertson en 1962. Westbrook sería nombrado MVP. Pero el equipo de Thunder ya era otro. Esa dinastía en potencia que figuraba a Westbrook, Durant, Harden e Ibaka, ahora sólo mantenía a Westbrook. El equipo era sólido, pero incluso a distancia, se veía que no era lo suficiente. En el encuentro de postemporada ante Houston, Harden salía celebrando el pase a la siguiente fase. Westbrook requería ayuda. Mientras tanto, a Durant le sobraba con el talento que presumía GSW quienes ganaban el campeonato, el primero para Durant.

 

OKC no estaba listo para salir triste de todo esto. Sam Presti siguió mostrando su habilidad como gerente general, consiguiendo a Paul George en un intercambio con los Pacers por Victor Oladipo para la temporada 2017-18. También obtuvieron los derechos de Carmelo Anthony, que aunque ya llevaba cargando varias críticas sobre su carácter y forma de jugar, seguía siendo un talento real en la NBA. OKC no era el mismo, pero seguía firme. Westbrook firmaría otra extensión con cifras impresionante de cinco años y 205 millones de dólares.

 

Imagen vía Oklahoma City Thunder

 

El año arrancaba con aires distintos, y Thunder seguía siendo relevante. George y Westbrook empataron bien su juego, pero Anthony no encajaba demasiado. En papel, el equipo no mejoró en comparación al año anterior. Calificaba a la postemporada para ser eliminado en la primera ronda por el Jazz de Utah y la campaña espectacular del novato Donovan Mitchell. Durant ganaba otro campeonato, y Harden consolidaba su estatus en Houston aún más con un MVP.

 

Después de una sola temporada, Anthony quedaba fuera del equipo, enviado a Atlanta donde no jugaría un solo minuto. A la vez, las especulaciones sobre la salida de George hacia Los Ángeles se incrementaban, pero éste demostró satisfacción en OKC y comodidad jugando con Westbrook. Thunder jugó sus cartas, se arriesgó y George terminó firmando un contrato de cuatro años con el equipo.

 

George y Westbrook trabajaron bien lado a lado a lo largo de la temporada 2018-2019. George en particular demostró su característica defensa con un juego elevado con el balón en mano. Westbrook seguía siendo una máquina de estadísticas, empujando al equipo con una energía contagiosa y llegar nuevamente a la postemporada. Pero en la primera ronda, enfrentaron a un inspirado cuadro de los Trailblazers quienes bajo la guía de Damian Lillard y C.J. McCollum vencerían al Thunder en seis juegos, cerrando la serie con el impresionante tiro de larga distancia de Lillard sobre Paul George.

 

El tiro fue devastador. Dio vuelta por todo el mundo de basquetbol, y de alguna manera, marcó ese último instante de una era en OKC. Unos meses después, durante el verano enloquecido con la época de agentes libres del 2019, Paul George retractó su sentimiento de querer quedarse en OKC. Paul George solicitó un cambio. En una de las maniobras más platicadas del verano dentro de la NBA, George finalmente cumplía con las especulaciones, enviado a su destino preferido: Los Ángeles. Ahí se unirá con Kawhi Leonard para portar las camiseta de los Clippers.

 

Con el movimiento, Westbrook solicitó lo mismo. OKC vio la situación con calma, respetando el lugar de Westbrook después de entregarle tantos años al equipo; y entendiendo que lo inminente se asomaba en un respiro: el fin de una era. Thunder envió a Westbrook a Houston, donde se jugará a lado de un viejo conocido, James Harden. En otros movimientos llamativos, Durant se alejó de los Warriors para unirse a los Nets de Brooklyn donde también estará Kyrie Irving. La temporada 2019-20 será testigo de una serie de cambios espectaculares por toda la liga, y para OKC, marcará el comienzo de una nueva era, posiblemente considerada como el inicio de una reestructuración masiva.

 

Imagen vía Oklahoma City Thunder

 

La dinastía que comenzó con el Draft del 2007 y que terminó uniendo a un equipo que francamente daba miedo y pintaba para dejar huella histórica, quedó cerrado, sin un logro mayor. Durant, Westbrook y Harden serán un trío de OKC representando “lo que pudo ser”.

 

OKC ahora tendrá al veterano Chris Paul en sus filas y una lista larga de selecciones de Draft (cinco selecciones adicionales de la primera ronda viniendo del intercambio con los Clippers), para arrancar una nueva etapa. Pero es demasiado temprano para ver a OKC y catalogar al equipo como uno en etapa de reestructuración. Los últimos movimientos, además de Chris Paul, también trajo a jugadores talentosos como Danilo Gallinari y Shai Gilgeous-Alexander. Aún conservan a Steven Adams y otros jugadores interesantes que podrían dar un paso importante en la temporada que viene como Dennis Schröder. Con la serie de selecciones de Draft que tienen en la mano, y con el historial de maravillas que ha hecho Sam Presti con el equipo, hay que estar atentos a lo que viene. OKC bien podría levantarse en poco tiempo para dar tintes frescos de una dinastía futura, o por lo menos, un equipo sólido listo para competir con los grandes.

 

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