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¿Qué fue de los nuevos Lakers de LeBron?

TEXTO: DJATMIKO WALUYO

 

Verano del 2018: The Lake Show Regresa

 

Los Lakers de Los Ángeles fueron la franquicia más resonante de la NBA durante el verano del 2018 cuando anunciaron la contratación oficial de LeBron James: cuatro años por 153.3 millones de dólares. “Magic” Johnson, ahora desde la cómoda posición de su escritorio, revivía el apodo que obtuvo el equipo en su época como jugador a lado de Kareem Abdul-Jabbar y James Worthy. Showtime regresaba, el Lake Show estaba de vuelta. Los Ángeles se volvía loco, se pintaba de LeBron, el basquetbolista de la época actual, el que comparan con Jordan, el nombre moderno con el que se discute la grandeza más grande en la historia de la NBA. LeBron, el que tiene contrato de por vida con Nike por mil millones de dólares, el que le trajo un campeonato a la ciudad de Cleveland después de una sequía de 52 años, la gran estrella llegaba donde las estrellas deben de estar, Los Ángeles. Naturalmente, los fanáticos de los Lakers ya estaban configurando los movimientos y contando los campeonatos que estaban por venir. LeBron se unía a un equipo joven pero lleno de talento como Kyle Kuzma, Brandon Ingram y sí, también mencionemos a Lonzo Ball. Era la combinación perfecta entre la experiencia y entendimiento del deporte de uno de los basquetbolista más dominantes de la época con un conjunto de jóvenes que se alimentarían de su guía para llegar al siguiente nivel. Lakers firmarían otros jugadores como Rajon Rondo, Lance Stephenson, y JaVale McGee. Confirmado, The Lake Show regresa.

 

Imagen vía LeBron James

 

Inicios de 2019: Temporada de Intercambios

 

Los Lakers se acomodaban alrededor de LeBron mientras Kyle Kuzma y Brandon Ingram se establecían como talentos reales y no jóvenes promesas, un título que se le podría mantener a Lonzo Ball también. Pero al igual que todas las ideas multimillonarias de los fanáticos de los Lakers que aparecen en redes sociales, afirmando que llenarían los dedos de anillos de campeonatos para el equipo, “Magic” Johnson y los ejecutivos de la franquicia anotaban y ajustaban sus números y sobretodo los nombres de su cuadro para traer otra estrella al equipo y con ello, formar la receta ganadora. Anthony Davis era la pieza clave. La superestrella de los Pelicans de Nuevo Orleans que había declarado su deseo por ser enviado a otro equipo en búsqueda de mejores tierras y bonitos jardines es el paquete completo para estar a lado de LeBron y convertir su contrato de cuatro años en múltiples campeonatos. Para Davis, ¿qué mejor que estar a lado de LeBron a la ahora de analizar la mejor opción? Era lógico y era obvio. Las negociaciones arrancaban y de repente los Pelicans pedían a la mitad de Lakers por Davis. Según reportes, los Pelicans querían a Brandon Ingram, Kyle Kuzma, Lonzo Ball, Josh Hart, Ivica Zubac, Kentavious Caldwell-Pope, y dos selecciones de la primera ronda. Todo esto quedaba evidenciado, pero también para las mismas figuras jóvenes que prometían darle a los Lakers una larga vida de éxito. Ser Kyle Kuzma o Brandon Ingram y saber que tu equipo estaba dispuesto a mandarte a Nuevo Orleans por Davis no se sentirá bien. No se siente bien como persona, como empleado de una franquicia como Lakers, y mucho menos como un talento real que ha aportado en cada juego una entrega importante a las victorias que han conseguido, mostrando que aún en las derrotas siguen en la lucha con los colores de la camiseta.

 

El espíritu decae. El equipo está en jaque y en un limbo incierto. Al final Davis se queda quieto en Nuevo Orleans, y los Lakers consiguen a Reggie Bullock de los Pistons para mejorar su tiro de larga distancia. Funciona, pero el daño interno está hecho. Ahora tienes un grupo de atletas jugando para una franquicia que tal vez no te quiere tanto como lo pensaba uno. Digamos que no es el mejor estado mental para un atleta compitiendo en el más alto nivel posible. LeBron manda, ¿o era “Magic”? El proyecto no es a futuro, como parecía con Ball, Ingram y Kuzma. El anillo lo quieren ya. LeBron es la respuesta pero tiene 34 años de edad (aunque es un fenómeno físico) y los Lakers tienen la mentalidad de ahora o nunca a lado de su nuevo rey. Pero el ahora parece más a un nunca en este momento.

 

Marzo 2019

 

Los Lakers tienen un modesto récord de 30-34, colocados en el lugar número diez de la Conferencia de Oeste, y 5.5 juegos de distancia del último puesto para entrar a la postemporada, un lugar que ahora ocupan los Spurs de San Antonio. Un número pequeño como 5.5 es más grande de lo que parece cuando hablamos de diferencia de récord, y sobretodo si consideramos que a los Lakers les quedan 18 juegos por disputar. Se tendrían que acomodar todas las piezas para que los Spurs – al igual que al Jazz, los Clippers, los Kings y los Timberwolves – jueguen muy mal en los últimos partidos, y que los Lakers juegan excepcionalmente bien. Así como va la cosa, no parece probable.

 

Pero el juego clave, tanto en números como en ánimo, se disputó el lunes pasado. El juego vecinal ante los Clippers disputaba el estatus barrial pero también demostraría si están o no los Lakers listos para hacer esa última corrida hacia la postemporada. Además, era importante como juego de desempate en caso de terminar los dos con un récord idéntico. Los Clippers enviaron hace poco a Tobias Harris, una de sus figuras claves, a los 76ers de Filadelfia, pero ha seguido consistente en su juego en equipo y se mantienen en el puesto número siete. Los Lakers, pues, no jugaron a la altura. Con el resultado final de 105 a 113, los Clippers quedaron como el campeón del barrio, más cerca a los playoffs en representación digna de LA, y los Lakers cabizbajos y respirando profundo.

 

Por si fuera poco, apareció circulando en redes este gran video donde Kyle Kuzma empuja al rey LeBron para que por lo menos se acercara y pretendiera intentar defender.

 

 

 

Tampoco es la primera vez que se evidencia la pereza de LeBron a la hora de jugar defensa. Nota: no estamos poniendo en discusión la grandeza de LeBron James como basquetbolista y los logros que han estado a la par de su talento a lo largo de su carrera; pero digamos que no es la primera vez que se le critica y señala con evidencias claras de su falta de interés por jugar defensa, o bien, lo que se podría considerar jugar en equipo cuando hay que jugar en equipo.

 

Ejemplo dos: ante los Grizzlies de Memphis, LeBron muestra gran energía defensiva como líder del equipo (sarcasmo).

 

 

 

Ejemplo tres: ante los Rockets de Houston, LeBron ahora se mueve incluso menos que el ejemplo anterior y ni intenta subir los brazos, bueno sólo al final para asegurar ese rebote en sus estadísticas.

 

 

 

Y ejemplos hay más que podrían buscar desde la comodidad de su casa tras las modernas pantallas de sus computadoras, tablets o celulares listas para encontrar memes, chistes y por supuesto, videos de LeBron no jugando defensa. Aquí recalco que de ninguna manera desprecio la grandeza que es LeBron, pero al autodenominarse “el rey” y al estar nombrado constantemente en la discusión del mejor de todos los tiempos, es natural que la mira esté sobre él, y a lado de los halagos haya críticas fuertes. La evidencia y es la evidencia, ya sean jugadas aisladas donde carece de interés o energía por participar, el peso que carga LeBron cuando vemos la posición de los Lakers y la gran posibilidad de que no lleguen a los playoffs es enorme.

 

Matemáticamente hablando, no es imposible, y los Lakers bien podrían enracharse hasta llegar a la postemporada. De manera realista, los Lakers no se han visto muy bien y nos resulta difícil visualizarlos pasando a la siguiente etapa. Tampoco creemos que LeBron llegó a Los Ángeles en el verano con la certeza de terminar campeón. Bien pudo haber firmado un contrato de unos 5 millones de dólares con los Warriors (ala “Boogie” Cousins), si lo que estaba haciendo era cazar un campeonato. La llegada de LeBron a Los Ángeles, en términos de basquetbol, era bastante bien visto, representaba un reto y un proyecto en desarrollo. Claro, realizar un proyecto a lado de un cuadro joven y talentoso, y en una ciudad para estrellas donde estaría desarrollando sus negocios se vuelve algo más cómodo. LeBron entiende el basquetbol, claramente, y seguramente entendía que vendría una inversión de dos o tres años para formar el conjunto ideal de los Lakers. Al final, LeBron ya tiene sus anillos, ya es el mejor de una era, y ya es uno de los mejores en la historia. No hay duda que un competidor como él no quiera retirarse levantando el trofeo Larry O’Brien de campeonato. Pero probablemente se retiraría en paz si no lo consigue. Lo más claro es que cuando se juntó con “Magic” Johnson, discutieron el deporte, la franquicia y su contrato multimillonario, seguramente no visualizaban estar tan debajo en las tablas ni pensarse viendo la postemporada desde un sofá. Pero bueno, quiénes somos nosotros para saberlo. LeBron es el rey y sabe lo que hace, ¿no?

 

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