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Reebok Pump: Una historia de 1991

TEXTO: LA CANASTA

Dee Brown tomó el centro de la cancha en Charlotte, Carolina del Norte. Era 1991, el mes de febrero, y la NBA estaba en su fiesta anual, celebrando el fin de semana del Juego de las Estrellas. En medio del concurso de volcadas, el Slam Dunk Contest, Brown colocó el balón sobre la duela, se inclinó a sus tenis y empezó a bombear aire en sus Reebok Pump de color negro. La afición lo vitoreó, los comentaristas se divertían y Reebok sonreía sin poder contenerse por el valor millonario de mercadotecnia que significó el momento para la marca. Durante los siguientes meses, los Pump serían unos de los tenis más codiciados en el mercado.

Imagen vía Reebok

Los Reebok Pump oficialmente salieron a la venta el 24 de noviembre de 1989, casi un año y medio antes de ese momento icónico que les regaló Dee Brown. Una de las figuras principales que usaría Reebok para promover el calzado era Dominique Wilkins, el atlético y poderoso jugador de los Hawks de Atlanta recordado por su volcadas intimidantes sobre los que intentaban defenderlo. Pero detrás de escena, los Reebok Pump, además de haber sido una innovación importante para la marca y la industria, era una respuesta directa a uno de sus competidores principales: Nike.

 

En 1988, Reebok llevaba varios años en la cima del mercado de los tenis deportivos en conjunto con sus líneas de ropa enfocadas a los atletas. Al mismo tiempo, Nike estaba creciendo rápidamente y los Nike Air rondaban con popularidad, presumiendo una cápsula de gas colocado en el área del talón de la suela para amortiguar las exigencias del deporte, y en especial, los constantes saltos y aterrizajes de los basquetbolistas. De la mano de Michael Jordan como el rostro de sus campañas, para 1989, Nike rebasaba a Reebok en el creciente mercado multimillonario. Reebok necesitaba una respuesta.

 

Paul Fireman, el presidente de Reebok, le encargó al ingeniero Paul Litchfield un proyecto que le traería a la marca un tenis ajustable. Como referencia, Fireman señaló unas botas para esquiar producidas por Ellese – una marca que Reebok recientemente había adquirido – que se inflaban para ajustarse a los tobillos de los esquiadores. Sin embargo, las botas para esquiar eran toscas, rígidas y estaban hechas para anclarse a los esquís. Litchfield y su equipo de desarrolladores se acercaron a Design Continuum en el estado de Massachusetts para unir fuerzas, y surgió un aparato inflable que proveería mayor apoyo y comodidad al tobillo.

 

Uno de los primeros prototipos incluía un mecanismo que se inflaba solo con cada paso, pero en un estudio de mercado que realizaron en una escuela cercana, se dieron cuenta que los niños además se divertían bombeando y soltando el aire manualmente. La acción además producía un siseo cuando se expulsaba el aire, haciendo un sonido placentero que además se volvía evidencia real del mecanismo que tenían sobre en sus manos y pies. El diseñador Paul Brown después agregaría la figura de un balón de baloncesto para decorar la bomba, y aparecían los famosos Reebok Pump.

 

Marcados en un precio jamás antes visto, los Reebok Pump se vendían a 170 dólares. El precio era arriesgado pues pocos tenis alcanzaban los 100 dólares en esa época, pero la lógica era la exclusividad de los tenis, además de amortiguar los costos de producir las cápsulas de aire directamente de una empresa de productos médicos en Massachusetts. Paralelamente, Nike lanzaba los Air Pressure, un calzado que también se ajustaban con una bomba de aire, pero requería un aparato externo que se volvería un accesorio poco popular. Las personas no querían estar cargando una bomba para sus tenis, y había un riesgo de que se perdiera. Reebok arrasó con el mercado. Nike tenía expectativas de ventas que sumarían a los 10 millones de dólares, pero Reebok registraba 500 millones de dólares en ventas de sus Pump.

Vía Reebok

Entre todo el éxito mediático y financiero que estaba disfrutando Reebok, el fin de semana del Juego de las Estrellas de 1991 se convertiría en la gran cereza del pastel. Apenas un novato jugando para los Celtics de Boston, Dee Brown, aunque extremadamente atlético, tenía una estatura relativamente normal de 1.85 metros. Bombeando sus Reebok Pump constantemente antes de tomar aire para sus volcadas, tanto Brown como los Pump harían un resonante ruido en el mercado durante las siguientes semanas en la que los fanáticos, periodistas y analistas discutían la victoria de Brown quien se coronaba campeón del concurso con la famosa clavada en la que se tapaba la mirada en medio de su salto. Si los Pump ya se habían colocado de manera dominante en el mercado, ese fin de semana los impulsó a un crecimiento adicional de 26 por ciento en 1991.

Reebok además expandía la tecnología del Pump a otros deportes como el tenis, el futbol americano, el golf y al atletismo. Para 1992, Reebok había vendido seis millones de pares de sus Pump. Con la popularidad de la tecnología, otras marcas empezaron a imitar la propuesta y conforme pasó el tiempo, la moda pasaba. Aunque dejaría un momento icónico para la marca e incluso el deporte, Reebok nunca lograría rebasar el dominio de Nike, en gran parte por la figura global en la que se convertía Michael Jordan. No obstante, Reebok se ha mantenido entre las marcas deportivas más importante a nivel mundial, y el Pump nunca desapareció, manteniendo ediciones contemporáneas como el ZPump. Mientras la ciencia del deporte y la industria de los tenis siguen colaborando para proveer diseños enfocados al desempeño de los atletas y diseños atractivos, ese momento icónico de 1991 ha permanecido hasta el día de hoy, y el Reebok Pump siempre tendrá su lugar en la historia.

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