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Rodman Nos Rompió el Corazón

TEXT: CHANTAL FLORES

 

Era la temporada de 2004 y Fuerza Regia anunciaba que la ex súper estrella de la NBA, Dennis Rodman, vendría a jugar a Monterrey. Honrando su obsesión con todo aquello que huele a gringo, la afición regia enloqueció y esperó con ansías a que llegara octubre.

 

Fotografía vía Wikimedia

 

No importaba si te gustaba o no el basquetbol, casi todos conocían a Rodman. Ya fuera por haber golpeado a un camarógrafo en los testículos, o por haber salido con Madonna, o para los que realmente siguen el basquetbol, por ser pieza fundamental para los campeonatos de los Pistons de Detroit a finales de los ochenta e inicios de los noventa, por su intenso juego defensivo, por ser uno de los grandes rebotadores en la historia de la NBA, y formar parte de la segunda vuelta de Michael Jordan con los Bulls, y claro, también pasando por los Spurs donde empezó a transformar su imagen. Para el 2004, Rodman ya era una figura mediática más allá del basquetbol. Aceptémoslo, ¿quién no quisiera ver jugar a alguien que se casó consigo mismo y hasta usó un bello vestido de novia?

 

Fuerza Regia había hecho un anuncio sin precedentes. La noticia de Rodman firmando con un equipo mexicano incluso daba la vuelta por medios internacionales, pero la intriga verdadera era entre los aficionados nacionales, sobretodo en Monterrey. Llegó el día, y miles de fanáticos y curiosos se reunieron. Pero como suele pasar con las grandes expectativas, Rodman nos desilusionó. Después de tanta espera por ver a Rodman jugar en la Sultana del Norte, unos 10,000 aficionados salieron de la Arena Monterrey con las cabezas agachadas después tener una ojeada de tan sólo 5 minutos y 18 segundos en la cancha. Tras haber olvidado su concha de protección, según se dijo, Rodman no pudo continuar el partido contra el Santos de San Luis.

 

Al siguiente día se informaba que Rodman había pasado una mejor noche que la mayoría de sus seguidores en un table dance del centro de Monterrey. Si hoy en día se le pregunta a alguien sobre aquella época hollywoodense del basquetbol regio, la mayoría recuerda la visita al table o a un supuesto centro nocturno en la Avenida Vasconcelos, un recuerdo que incluso podría ser más aparente al pensar en Rodman en México.

 

Pero Rodman seguía en Monterrey; y después de promocionar los boletos a 2×1 para que la afición regresara, el ex jugador de la NBA con cinco anillos de campeonato tuvo otra oportunidad de demostrar que sí había venido a jugar. Fuerza Regia se enfrentaba a los Correcaminos de Tamaulipas, y durante casi 24 minutos, Rodman logró tres asistencias, seis rebotes y cuatro puntos. Fueron unas estadísticas modestas para el talento de Rodman, aún en los años posteriores a su apogeo, pero Fuerza Regia obtuvo la victoria 107-95 sobre los tamaulipecos. Los regios, aunque ya con menos esperanza que en el primer partido, salieron un poco más contentos después del anticipado debut.

 

 

Al escuchar el nombre Dennis Rodman – quien también es conocido como “The Worm” (el gusano), un apodo extraño que arrastraba desde su infancia aunque adecuado para un personaje tan inusual – pueden venir muchas cosas a la cabeza. El Rodman que estuvo casado con Carmen Electra, o el amigo cercano de Kim Jong-un, líder de Corea del Norte. También puede venir ese recuerdo hermoso de la infancia donde la única razón para sintonizar TV Azteca, aparte de Los Simpsons, era ver a los Bulls de Chicago y el trío mágico de Michael Jordan, Scottie Pippen, y Rodman.

 

Aunque otros jugadores de la NBA, como Jamario Moon y Sun Ming Ming, han pisado tierra regia, es Rodman al que se le recuerda con sonrisas incrédulas. Es cómico tan solo imaginar al jugador de dos metros, con pelos pintados, tatuajes por doquier, y rodeado siempre de alguna controversia en una sociedad tan mocha y conservadora como la regia.

 

Fueron treinta minutos los que Rodman apareció sobre las canchas de Fuerza Regia. No pudimos aprender mucho de Rodman, o tal vez sí. Posiblemente algún fan esperaba ver un parecido a lo que lográbamos ver en sus mejores tiempos sobre la cancha de la NBA. De alguna manera, Rodman no decepcionó. Fue fiel a su espontaneidad. Y tal vez sí nos enseñó algo, pues vaya que aprendimos de nuestro Monterrey. Mientras tengas dinero y estatus puedes venir y hacer lo que se te de tu regalada gana. Después de todo, ahora podemos decir que un gran jugador de la NBA estuvo en nuestra “provincia” aunque haya jugado con nuestros sentimientos y nos haya roto el corazón con sus treinta minutos de juego.

 

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