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Starbury: Una historia contra la industria millonaria

TEXTO: DJATMIKO WALUYO

 

A inicios de los 80, Coney Island, un barrio en el suroeste de Brooklyn, era conocido principalmente por dos cosas, ser casa de un envejecido y abandonado parque de atracciones, y estar infestado de problemas sociales como delincuencia, tráfico de drogas y violencia en general. Hubo varios intentos durante esos años de rescatar la zona, desarrollar una nueva infraestructura residencial y levantar la economía del área, pero no funcionaba. Fue en ese Coney Island donde creció Stephon Marbury, un prolífico y talentoso anotadora que después de tener una longeva, aunque criticada carrera en la NBA, pasó su estatus de súper estrella a China. Su pintoresca historia en la que un niño de bajos recursos salió de Coney Island para convertirse en estrella internacional de basquetbol, incluyen los Starbury, una línea de ropa deportiva independiente que buscaba competir con los gigantes de la industria al introducir un calzado de basquetbol económicamente accesible.

 

Imagen vía Julio Rodríguez

 

Dentro de las complicaciones de crecer en Coney Island, Stephon Marbury aprendió que el dinero era escaso y se tenía que ser prudente a la hora de usarse. Marbury nació en 1977, y cuando pasaba por su temprana juventud jugando basquetbol con seriedad, arrancó la revolución del calzado de basquetbol. En 1985, cuando aparecieron los Air Jordan I con un precio de 65 dólares (hoy en día equivalente a unos 150 dólares), Marbury, de ocho años de edad, se le aceró a su mamá para pedirle un par. “¿Por qué voy a gastar esa cantidad de dinero en un par de tenis?”, le respondió su mamá, como lo contó el mismo Marbury al podcast Planet Money. “[Ese dinero equivale] a la despensa de un mes completo”.

 

Ésa era la realidad de un gran número de niños – dentro y fuera de los Estados Unidos – que de repente se encontraban bombardeados por el marketing de una industria que revolucionaría la economía de la moda deportiva. Ese encuentro también se le grabó a la mente de Stephon Marbury. Al final, los tenis no tendrían un impacto real. En los 90, Marbury se convertiría en uno de los basquetbolistas más reconocidos del estado de Nueva York, y reclutadores de todo el país lo tenían en la mira. En su último año de preparatoria, cursado en la Abraham Lincoln High School en Brooklyn, Marbury fue nombrado Mr. New York Basketball, considerado el reconocimiento más importante del estado de Nueva York que se le puede dar a un basquetbolista de nivel preparatoria. A lado de otros jugadores de renombre de la época como Kevin Garnett y Paul Pierce, Marbury fue nombrado un All-American y se convertía en uno de los jugadores más codiciados de todo el país.

 

Stephon Marbury continuaría su carrera como el nuevo armador de la universidad Georgia Tech, guiando al equipo al torneo de la NCAA, y terminando con un promedio de 19 puntos y casi 5 asistencias por partido. Pero la visión la tenía clara desde esos primeros años jugando basquetbol en Coney Island, y era llegar a la NBA. Después de un solo año de basquetbol universitario, Marbury declaró su elegibilidad para el Draft de la NBA de 1996.

 

Ese año, la generación de talento era enorme. Figuras como Allen Iverson, Ray Allen, Kobe Bryant, Steve Nash, Shareef Abdul-Rahim, Marcus Camby y Peja Stojakovic, por nombrar algunos, fueron seleccionados a lo largo del Draft. El nombre de Stephon Marbury fue anunciado como la cuarta selección del Draft por los Timberwolves de Minnesota. Durante la ceremonia en donde lo nombran, Marbury aparece en cámara, llorando frente toda la comunidad de basquetbol, sin poder contener la emoción que le provoca el momento. “Se siente tan bien. Le puedo poner una sonrisa permanente a mi mamá,” dice Marbury en su primera entrevista momentos después de ser seleccionado. Marbury tenía 19 años de edad. Había salido de uno de los barrios más dañados de los Estados Unidos con el sueño de estar en la NBA, y no sólo lo había conseguido, lo había logrado con una reputación impresionante. El talento de Marbury era innegable; y en efecto, se había convertido en un grandioso basquetbolista profesional, a punto de entrar a la NBA, y no por un calzado deportivo de alto costo como los Jordan que quería de niño.

 

Marbury se establecería como estrella de la NBA y participaría en dos Juegos de Estrellas. De los Timberwolves, pasaría a los Nets de Nueva Jersey, los Suns de Phoenix y después a los Knicks de Nueva York, en su estado natal. Marbury era un jugador consistente, promediando unos 20 puntos y casi 8 asistencias por partido a lo largo de su carrera. Durante su tiempo con los Knicks, Marbury tomó una decisión atrevida. Observando las grandes estrellas de la NBA firmando contratos millonarios con los gigantes de las marcas deportivas que lanzaban campañas de marketing agresivas con sus nuevos modelos de calzado a precios elevados, Marbury recordó su propia infancia, deseando un par de tenis popular para jugar basquetbol y no tener dinero para comprarlos. Marbury quería cambiar eso.

 

Imagen vía Wikimedia

 

Aquí entra la compañía Steve & Barry, que producía y vendía ropa deportiva de bajo costo. Mientras la empresa quería explorar la posibilidad de lanzar un calzado deportivo, Marbury quería hacer lo mismo, y de bajo costo. En 2005, Howard Schacter, que trabajaba para Steve & Barry, logró agendar una reunión con Marbury, quien admitió que no tenía idea de quiénes eran.

 

“Empiezan a mostrarme, ya sabes, este es el producto que estamos creando, y la calidad es bastante buena, blablablá; y me estoy diciendo ‘Ok, bien’”, contó Starbury a Planet Money. “Y me preguntaba, ¿cuánto cuesta todo esto? ¿Cuánto? Y me dice, 15 dólares. Entonces, ¿van a producir todo esto por 15 dólares? Wow.

 

“Y luego ellos se ríen y dicen, ‘no, vamos a vender todo esto por 15 dólares. Todo esto que ves va a costar 15 dólares o menos’. Y me dije, sí, claro, cómo no. Y ellos me dijeron, no, es en serio, es real. Y contesté, si me están diciendo que pueden hacer todas estas cosas y lo pueden vender a menos de 15 dólares, hagamos este trato”.

 

Esa junta arrancó la aparición del Starbury, un calzado de basquetbol independiente, con el nombre oficial de una súper estrella de la NBA, y con un costo al público de 14.98 dólares. El mismo Marbury ayudaría a financiar la línea que también ofrecía otros dos modelos por 10 dólares. Además de tenis, la línea Starbury ofrecía sudaderas, camisetas, jerseys, pants, y otras prendas deportivas, la mayoría con un precio de menos de 10 dólares.

 

Imagen vía Quartz

 

La noticia dio vuelta por todo el país. Marbury estaba generando un tenis de moda, que los niños quisieran tener porque estaba asociado con una figura como él, y accesible para familias de bajo recurso. Marbury aparecía en televisión, radio y diversos medios promocionando el calzado, pero había un problema. Con un costo exageradamente bajo en comparación a la mayor parte de los tenis de la época que costaban alrededor de los cien dólares, y en varios casos mucho más que eso, se dudaba si los Starbury tenían la calidad suficiente para utilizarse seriamente sobre una cancha de basquetbol.

 

Marbury insistía y lanzaba retos por todos los medios, diciendo que deberían de cortar un tenis de 200 dólares por la mitad, y después unos Starbury de 15 dólares por la mitad para comparar la calidad del tenis. Los mismos creadores del Air Jordan harían la prueba, así como varios programas de televisión y evaluadores de productos. Todos terminarían completamente sorprendidos y con la misma conclusión: los Starbury eran de calidad. La marca le había dado la vuelta a costos innecesarios, mayoritariamente estéticos, y produciendo un tenis sólido para jugar baloncesto. Comparados a lado de los Jordan, se concluyó que estaban, en esencia, construidos de la misma manera.

 

La especulación se mantendría hasta que Stephon Marbury por fin debutara sus Starbury en un juego de la NBA. Posiblemente para la sorpresa de muchos, pero no para Marbury, su basquetbol seguía siendo el mismo. Así como jugaba en Coney Island, sin lujos innecesarios, Marbury demostró que sus Starbury eran suficientemente buenos para aguantar un ritmo de juego del más intenso como es el de la NBA. La nueva línea de Steve & Barry se convirtió en un éxito, familias por todos los Estados Unidos disfrutaban de una línea deportiva de bajo costo, de alta calidad, y firmado por una súper estrella. Otros jugadores como Steve Francis y Ben Wallace apoyarían la línea. Durante los primeros 18 meses, la compañía logró vender unos 4 millones de pares.

 

En 2008, la crisis financiera dio un duro golpe a la economía estadounidense, mismo que dio efecto alrededor del mundo. Empresas pequeñas como Steve & Barry enfrentaban las dificultades como todos, pero con menos recursos en comparación a las empresas multinacionales que contaban con una estabilidad mayor y un flujo de dinero que les permitía amortiguar la crisis. Los créditos que utilizaban y requerían Steve & Barry desaparecieron, y la empresa anunció su estado de bancarrota. Los Starbury desaparecían, no por falta de éxito, sino por ser víctima de una crisis financiera mucho mayor.

 

Unos años después, Marbury había jugado su último partido en la NBA para pasar a China en el 2010. En Asia, Stephon Marbury renovó su carrera. Marbury se convirtió en una de las estrellas más reconocidas de China y en el 2012, guió a los Ducks de Beijing al campeonato nacional. Ese mismo verano, se inauguró una estatua de Marbury afuera de la arena. En total, Marbury ganaría tres campeonatos con los Ducks, antes de finalizar su carrera con los Fly Dragons de Beijing a sus 41 años de edad después de ocho temporadas en la liga nacional. El recibimiento que tuvo en China fue extraordinario, y además de la estatua, se le dedicó un museo y un musical a ese niño de Coney Island. Marbury tuvo una grandiosa carrera en la NBA, pero encontró en el país asiático un sinfín de nuevas oportunidades.

 

Imagen vía Stephon Marbury

 

Durante ese tiempo, Marbury aprovechó sus nuevos lazos socio-comerciales en un país mundialmente conocido por su capacidad de producción, y relanzó su línea Starbury en el 2015. “Estoy muy emocionado porque quiero que todos los niños estén felices cuando estén jugando en la cancha con un par nuevo de tenis. ¿Sabes lo que digo? De eso es lo que realmente se trata”, declaró Marbury.

 

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